Diario de León

LUCHA CONTRA EL FUEGO

Los avisos de los ciudadanos por incendio forestal, claves en la lucha contra el fuego, alcanzan ya el 54%

Los medios de extinción llegan en menos de 15 minutos al 46% de los fuegos

Una brigada de lucha contra el fuego se dirige a la zona de un incendio forestal  en Camposagrado

Una brigada de lucha contra el fuego se dirige a la zona de un incendio forestal en Camposagrado

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A. DOMINGO | REDACCIÓN
León

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La colaboración ciudadana se ha convertido en una herramienta fundamental en la detección de incendios forestales. Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), «el 54% de los avisos de incendio forestal se registran gracias a la colaboración ciudadana», si bien los puntos de vigilancia ubicados en zonas de arbolado y vigilantes y agentes forestales de la comunidades autónomas también detectan los siniestros, apunta el Magrama.

Con un protocolo de extinción que se fundamenta en «la eficacia e inmediatez» en la movilización de medios aéreos y humanos, las bases del Magrama —en León, las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) aerotransportada de Tabuyo del Monte— pueden actuar según se detecta el conato mediante una operación denominada «despacho automático» si el foco se localiza en un perímetro de menos de 50 kilómetros de su ubicación. Este protocolo debe realizarse, según informaba ayer el ministerio, en colaboración con la Comunidad Autónoma y se comunica de forma inmediata a la Central de Coordinación del ministerio en Madrid. «Gracias a la agilidad en la respuesta se ha conseguido que muchos incendios o pasen de conatos», aseguraba ayer un comunicado del Magrama.

En las últimas campañas, los medios del Gobierno central han conseguido un tiempo de respuesta inferior a los 15 minutos en la 46% de los incendios en los que han intervenido y no se sobrepasa la media hora desde que se recibe el primer aviso hasta la llegada del primer medio de extinción en el 81% de los casos.

«Ataque ampliado»

Al margen del despacho automático, para la participación del operativo contra incendios del Estado, situación que se denomina «ataque ampliado», es necesario que la Junta de Castilla y León declare el nivel 2 —en una escala del 0 al 3— en el Plan de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales (Infocal).

Los medios que aporta el Magrama se ponen al servicio del jefe de extinción de incendios de la Comunidad y colaboran con los medios del Ejecutivo autonómico. La Central de Coordinación del Magrama controla sin embargo el operativo, sus turnos y envía, si es necesario, efectivos para reemplazar a los que han cubierto sus tiempos de trabajo. La coordinación entre ambas administraciones es clave para decidir si es preciso que el operativo de ayuda pernocte en la zona o su retirada, cuando la evolución del siniestro lo permite.

La BRIF de Tabuyo del Monte tiene opera en Castilla y León, pero también en Asturias y Galicia, al igual que las que se ubican en éstas Tineo y Laza, respectivamente, prestan servicio en León y otras provincias de la autonomía.

El Magrama dispone en Castilla y León de otra BRIF de tamaño grande, como la de Tabuyo, en Lubia (Soria) y una de tamaño pequeño o BRIF B o de menor tamaño, en Puerto del Pico (Ávila). Además, dispone de bases de aviones anfibios en Rosinos (Zamora) y Matacán (Salamanca) —ésta última con aparatos de mayor capacidad— y de unidades móviles de meteorología y transmisiones en Rosinos y Valladolid (una por cada ubicación citada).

La previsión

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el riesgo de incendio forestal en León para la jornada de hoy es alto en la mayor parte de la provincia y alcanza un grado muy alto en El Bierzo y parte de la Cepeda. Ambas comarcas registran además zonas de riegos extremo, como en el caso del área de Villafranca del Bierzo —la más extensa de las señaladas— y Magaz de Cepeda.

La situación de León se enmarca en un noroeste peninsular en el que destaca el riesgo extremo de La Coruña, buena parte de Lugo y zonas de Pontevedra, así como muy alto en la práctica totalidad de Pontevedra, el oeste de Orense, amplias zonas de Lugo y dos terceras partes del Principado de Asturias.

El año pasado se cerró con una importante reducción del número de incendios forestales que se produjeron en la provincia, así como con una disminución en el número de hectáreas afectadas, tendencia que se observó en toda España. Las condiciones atmosféricas que se registraron durante el verano jugaron un importante papel en unos datos muy bajos en comparación con los años anteriores.

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