León es la peor parada en un balance de incendios «relativamente positivo»

Los ingenieros de montes atribuyen a las brigadas que el fuego no cause más daños.

Un brigadista trabaja en el incendio que se originó en julio en Pobladura de la Sierra.

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A. Domingo | Redacción
León

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El Colegio de Ingenieros de Montes en Castilla y León califica a la provincia leonesa como la «oveja negra» en su balance de la campaña de incendios, cuando ésta llega a su ecuador. La entidad profesional estima como «relativamente positivo» el saldo de siniestros, a pesar de que de nuevo se han registrado grandes incendios forestales —aquellos que superan las 500 hectáreas de superficie destruida—.

No son los datos los que llevan al órgano colegiado a emitir su balance, sino las «expectativas pesimista de principios de campaña», una hola de calor «más larga e intensa de lo esperado», así como «la ausencia de accidentes graves», apuntaba ayer una nota de prensa.

Por su parte, el decano, Alfredo Rodríguez, no restó gravedad al «daño ecológico» que causó el incendio de Palaciosmil (Quintana del Castillo) —2.654 hectáreas quemadas, entre las que se encuentra el hábitat del urogallo—, ni importancia al de Pobladura de la Sierra-Molinaferrera (municipio de Lucillo), con 757 hectáreas calcinadas. En cualquier caso, ni estos dos ni otros siniestros ocurridos en la Comunidad autónoma «son comparables a los que se originaron en el campo de tiro del Teleno en 1998 y en Castrocontrigo hace ahora tres años y ni mucho menos son comparables con los de la Sierra de Gata —en Cáceres, con 8.237 hectáreas afectadas— y el de Zaragoza —14.615 hectáreas destruidas en Biota—, por lo que, dadas las circunstancias de partida, podemos darnos con un canto en los dientes. Tenemos unos datos que hubiéramos firmado todos cuando empezó la campaña», señaló.

El colegio felicitaba en su comunicado a todo el personal implicado en labores de prevención, vigilancia y extinción, porque su eficacia «ha logrado que muchos incendios se quedasen en superficies pequeñas», pese a las «condiciones laborales muy difíciles» que afrotan «en muchas ocasiones».

Los ingenieros de montes destacan como aspecto negativo que el operativo de extinción no ha estado completo hasta principios de este mes «debido a problemas burocráticos» y llama la atención sobre «la falta de inversión en camiones de incendios y otros vehículos, que empiezan a tener muchas averías». por otro lado, «la limitación del combustible condiciona la vigilancia activa» y «algunos conflictos laborales» ensombrecen el balance. En este sentido, el decano señaló que el parque móvil no se encuentra en una situación límite, aunque instó a la Junta de Castilla y León a iniciar un programa de renovación de un parque que, después de «cinco años» empieza a acumular kilómetros, en distintas manos y por caminos que nada ayudan a su buen estado».

En el capítulo de personal, Rodríguez estima que es suficiente en campaña —«se encuentra en niveles aceptables», concretó— «y se avanza algo durante el resto del año».

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Con el fin de reducir el número de siniestros, los ingenieros abogan por extremar la precaución con la maquinaria agrícola, «aunque se trata de una mínima proporción de incidentes en relación con el número de parcelas y maquinaria», así como en las actividades en la naturaleza y en el uso de útiles de obra y solicitan a la población «que rompan el silencio cómplice que ampara a los incendiarios locales».