una cuestión de fe. Las caras del sacerdocio en León
Una vocación en decadencia deja bajo mínimos a la Iglesia
Los 374 sacerdotes de las diócesis de León y de Astorga, con una media de 70 años de edad, se reparten las misas de las 1.397 parroquias existentes en toda la provincia.
A la falta de sacerdotes se suma la elevada edad de muchos de ellos que complica la atención a varias parroquias a la vez.
La extensa provincia de León, con 1.234 municipios, cuenta en la actualidad con 374 curas repartidos entre las 1.397 parroquias de las diócesis de León y de Astorga.
Hoy en día, la diócesis de León computa 280 sacerdotes incardinados, de los cuales 251 residen en León, y los otros 29, pertenecen a León pero trabajan en países como Europa, África o América; mientras que en Astorga hay exactamente 94 sacerdotes en activo. Y todo esto para un total de 776 parroquias que alberga la diócesis de León y 621 iglesias que tiene la de Astorga.
La Iglesia, afectada por la ausencia de creencias y la crisis de vocaciones, necesita reinventarse, ya que como consecuencia de estos motivos, la mayoría de las parroquias de los medios rurales se han quedado sin sacerdote en los últimos años. «Para mí, la falta de fe es consecuencia de una sociedad que ya no es cristiana. La familia ha dejado de transmitir la fe, ya no se inculcan las vocaciones de la misma manera», señaló el sacerdote más joven (29) de la diócesis leonesa, Juan Andrés Giron.
Para ello, las iglesias de los distintos pueblos, ya sea por tamaño o por número de habitantes, se han unido en las llamadas comunidades parroquiales. Esta unión consiste en que el pueblo más grande o con más habitantes de una zona concreta albergue una misa a la que acuden los vecinos de los pueblos de la comunidad parroquial a la que pertenecen.
Así, los párrocos, según distintas circunstancias, elaboran un calendario de acuerdo con todos los pueblos integrantes de la comunidad parroquial, garantizando dos misas los domingos en el pueblo centro que encabece la comunidad. De esta forma, todos los creyentes de pueblos que no tenga cura particular, podrán acudir a misa casi todas las semanas. Y todo esto para un sueldo de 850 euros, en el que solamente se hace alguna añadidura en función de los kilómetros, que en casi ningún caso supera los 100 euros.
Además, otra medida llevada a cabo por la Iglesia es que los sacerdotes den misa en distintas iglesias. De esta manera, todas las iglesias tendrán garantizada su atención. Cabe destacar, que en el mundo rural hay 83 sacerdotes destinados para un total de 686 parroquias rurales, lo que demuestra que el trabajo que tienen que hacer los curas hoy en día cada vez es más duro. Un ejemplo de ello en la diócesis de León puede ser el pueblo de Matallana de Vegacervera, en la que dos sacerdotes atienden 29 iglesias, o de Puente Almuhei y Almanza, que entre sus dos curas se encargan de 43 pueblos, que la mayor parte del año tienen cuatro vecinos, y sumando en invierno entre todos no llega a 200 habitantes. Pero esto no es todo, el cura de Vegarienza, Nicolás García, se ocupa el solo de 17 pueblos, o peor aún, Eliecer Melón, cura de Riello, que atiende 22 municipios.
En este sentido, las fiestas populares de los municipios, las fiestas de pascua o Navidad, así como los funerales, bodas o bautizos, tienen garantizada la misa en todas las localidades, ya sean asistidas por el cura del pueblo o por otro cura que pueda ayudar.
Asimismo, la profesión sacerdotal ya no sólo consiste en decir la misa. Ahora, los sacerdotes también se encargan de otras tareas como la catequesis, el encuentro con ancianos o las visitas a enfermos, que encuadran en el llamado calendario de atenciones pastorales.
Actualmente, la edad de jubilación de los párrocos ha subido a 75 años, y cuando se llega a esta edad, cada cura debe avisar al obispo y, conjuntamente, deciden si continúa dando misa o, por motivos de salud u otros, se jubila definitivamente. Hoy, la diócesis de la capital cuenta con 162 curas en activo, mientras que jubilados de manera oficial hay 77 sacerdotes, y sin jubilación oficial pero sin cargo por diferentes motivos 12. De estos, 79 curas están en la capital de provincia, cuando la ciudad está todo el año con un 75% de la población.
Así pues, la edad media de los curas incardinados de la diócesis leonesa ha ascendido a 70.7 años, mientras que de los curas en activo es de 64.93 años. Por tanto, el árbol de edades de la diócesis sitúa a 79 sacerdotes mayores de 70 años, entre 60 y 69 años hay 39 curas; entre 50 y 59, 17, entre 40 y 49, 12, entre 30 y 39, 14, mientras que menores de 30 años solamente hay un vicario.
Además, la diócesis de León ha recurrido a los llamados ministerios laicales. Estos ministerios consisten en la formación, en este caso, de 30 personas laicas, que preparadas mediante distintos cursos, presiden celebraciones dominicales en ausencia de presbítero. Se trata de una celebración dominical o festiva, en la que participan como moderadores pero en la que en ningún caso se celebra la eucaristía.
Otra medida que se ha sopesado es la importación de curas de otros continentes, entre los que destacan Sudamérica o África, en los que la Iglesia no ha sufrido esta decadencia en la vocación sacerdotal y que puede permitirse enviar vicarios a otros países.
La diócesis de Astorga, una de las más antiguas de España, se divide en cuatro zonas, llegando incluso a incluir zonas de Galicia y Zamora.
Así, Vicente López, un sacerdote de la diócesis de la capital maragata, se ocupa de la zona de La Cabrera, y es el párroco que se encarga del mayor número de pueblos de la diócesis, 25.
Eduardo del Valle, con 33 años, es el cura más jóven de la diócesis de Astorga; y el pasado 2013, fue nombrado como Administrados y Formador del Seminaro Menor, además de párroco de 24 localidades como Vega de Valcarce, Balboa o Parada de Soto.
Dada la dinámica mostrada entre ambas diócesis en los últimos años y las perspectivas de futuro, es necesario un nuevo planteamiento por parte de la Iglesia para afrontar la situación y poder trasmitir el mensaje de Jesús de la mejor manera posible.