Diario de León

Azucarera necesita más raíz para conseguir las «fábricas más rentables de Europa»

Aumentar la superficie de cultivo, con altos rendimientos y menor coste, objetivos de la responsable agrícola de La Bañeza.

Fotografía de archivo de la fábrica de Azucarera Iberia en La Bañeza.

Fotografía de archivo de la fábrica de Azucarera Iberia en La Bañeza.

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A. Domingo | Redacción
León

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El sector azucarero-remolachero estrena Acuerdo Marco Interprofesional (AMI) en la campaña que empieza ahora en la fábrica de Toro y que en noviembre lo hará en la de La Bañeza, en un panorama de fuerte crisis de precios y con una nueva estructura organizativa en Azucarera Iberia, con la que la industria se enfrenta al final del sistema de cuotas en 2017.

En la fábrica de La Bañeza, la nueva estructura de la industria supone un nuevo puesto, el de responsable agrícola, que ocupa Silvia Fernández Lara, que espera una buena campaña en la Zona Norte, con «un buen rendimiento de calidad» en el cultivo que auguran «una gran campaña», señala Fernández Lara, aunque el otoño dirá si se alcanzan de nuevo rendimientos históricos. Ante los retos que plantea la liberalización del mercado, Fernández Lara insiste en la necesidad de conseguir un cultivo más rentable que se molture en fábricas más productivas.

La nueva estructura de azucarera tiene como objetivo «que las necesidades del agricultor lleguen al equipo directivo y que los agricultores entreguen la remolacha en las mismas condiciones, con independencia de la fábrica en la que lo hagan», explica la responsable agrícola de La Bañeza y Toro. En un puesto en la que asume las funciones de los desaparecidos cargos de jefe de cultivos y delegado de zona, «con la ventaja que me aporta la visión más global que me ha dado estar en Madrid y haber participado en la definición de la estrategia», Fernández Lara señala que con esta reorganización «iremos logrando mejoras en las que el agricultor va a ser el más beneficiado».

Los retos de la responsable agrícola se concretan en lograr un incremento de la superficie destinada a remolacha, que el cultivo sea más cómodo para el remolachero, así como incrementar los rendimientos, disminuir los costes en el campo y abastecer de raíz a la fábrica en las cantidades necesarias.

La forma de conseguir un cultivo más cómodo para el agricultor se concreta en «sembrar las variedades genéticas recomendadas para la zona, el uso de productos que reduzcan los tratamientos y mejorar la eficacia del riego». Aspectos más decisivos desde el punto de vista de Fernández Lara, que la reducción del tope en las ayudas del Programa de Desarrollo Rural (PDR) a la remolacha por prácticas agroambientales, requerimientos «de Bruselas», que, asegura, «no desaniman a los agricultores. De hecho, algunos ni se han acogido».

En su opinión, la clave para superar la crisis de precio del azúcar es el crecimiento de la empresa. En un panorama de «precios hundidos en Europa» Fernández Lara propone «trabajar para que la remolacha sea un cultivo rentable y porque las fábricas de Azucarera sean las más rentables de Europa», objetivo que supone incrementar el aforo de materia prima. Sin embargo, la responsable agrícola no cuantifica hasta dónde debe llegar el incremento. Aunque en el sector se habla de un millón de toneladas de remolacha como cantidad ideal, estima que adelantar esta cantidad «es algo precipitado».

Como responsable del área agrícola, defiende que el cultivo propio de Azucarera Iberia, tan criticado por las organizaciones agrarias, obedecía a «un estrategia en un momento en el que la superficie de siembra se redujo. El negocio de Azucarera no es producir remolacha y preferimos contratársela a los agricultores y por conseguir una mayor cantidad de hectáreas sostenibles. El cultivo propio sirve para mostrar prácticas agronómicas a nuestro personal y a los agricultores, pero, en todo caso, debe ser residual».

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