Una mayor presión sobre la misma reserva
La falta de agua en el sistema Órbigo en los meses secos se acentuó cuando se ampliaron los regadíos al Páramo Bajo, que, en principio, se iba a abastecer del fallido embalse de Omaña. Ante la imposibilidad de construir éste, la elevación de Villalobar incluyó la zona en el Sistema Esla, a excepción de 6.000 hectáreas, el Páramo Medio, que la Administración hizo depender de Los Barrios de Luna en 2002. Se incrementaba así la presión sobre el embalse por lo usos agrícolas, que pasó de 46.000 a 52.000 hectáreas—. Además, en una sociedad urbana, más preocupada por el medio ambiente que en épocas pasadas, las sucesivas planificaciones han incrementado el volumen de los caudales ecológicos, con el fin de mantener en mejor estado los ríos, mientras que el embalse, lógicamente, «sigue siendo es el mismo».