Villablino pierde 4.280 vecinos en la mayor sangría demográfica del siglo
En 48 municipios sube el padrón, pero sólo aportan 739 habitantes a la provincia.

Panorámica de Villablino, municipio con una importante pérdida en el padrón.
Villablino es el municipio que sale peor parado de la comparación de los datos del padrón municipal referidos al siglo XXI. El Instituto Nacional de Estadística (INE) registraba en el valle de Laciana 13.789 habitantes a 1 de enero de 2001, cifra que baja paulatinamente hasta situarse en los 9.509 empadronados, según los datos publicados recientemente, referidos al 1 de enero de 2015. El resultado es una pérdida de 4.280 vecinos, un 31% en términos relativos.
La sangría de Villablino no se compensa con los únicos datos positivos de cabeceras de comarca y otros núcleos importantes de población en el medio rural leonés. Desde 2001, sólo registran saldo positivo La Bañeza, Cacabelos y Valencia de Don Juan, pero los 1.846 vecinos que suman juntos representan sólo un 43% de lo que ha perdido Laciana. Además, en el último padrón, ninguno de los principales núcleos experimenta crecimiento alguno. En el medio rural, los municipios que suben lo hacen muy ligeramente, sumando a la provincia 739 habitantes, pese a que el incremento resulte más que sorprendente.
El batacazo en el padrón guarda sin duda una relación directa con la situación de la minería. El descenso más fuerte es para Fabero, con 338 habitantes menos; le sigue Villablino, con 275 bajas; La Pola de Gordón, 131; y La Robla 85, pero la problemática del carbón no es la única que empuja al desierto demográfico, ya que también hay que reseñar que Astorga, donde no existe actividad extractiva, ocupa el tercer puesto en la pérdida de empadronados, con 246, y le sigue La Bañeza con 152 vecinos menos.
La Pola de Gordón sigue a Villablino en cuanto a bajas en el XXI. Hace quince años igualaba en población a La Robla, pero en la actualidad se encuentra por debajo de ésta al perder 1.472 habitantes (un 29,47% menos). Astorga ha bajado 994 desde el inicio de la centuria (el 8% menos), uno menos Cistierna (cuyo reflejo es un preocupante 22,85%) y Fabero, 941 (el 16,3% de descenso).
En cuanto a la estrella del crecimiento provincial fuera del entorno de León capital y Ponferrada, Valencia de Don Juan interrumpe en el último padrón la línea ascendente que inició en 2005 y que no había interrumpido hasta el momento —pierde 23 empadronados—. La Bañeza mantiene el descenso desde que en 2010 se aupó a los 11.050 habitantes, pero su saldo desde el 2001 aún es positivo. Cacabelos desciende desde 2012, aunque mantiene 464 vecinos por encima de los que marcaba en el primer padrón del siglo.
De los 48 municipios en los que aumenta el padrón, cabe destacar que en siete de éstos la cifra avanza el mínimo: un vecino más. Sólo en un municipio se produce un aumento cercano al centenar, Valderas, que suma 88 habitantes, mientras que el resto no alcanza el medio centenar. En los últimos quince años, el descenso en el padrón de Valderas presentaba una caída relativamente suave, que se acentuó en el 2011. Entre éste y el 2014 se perdió casi un 14% del padrón.
En Garrafe y Chozas el atractivo de la capital de la provincia aún es fuerte, destacando Santa Colomba de Somoza, en la Maragatería, al ganar 49 habitantes en el último padrón, lo que significa un aumento del 9,45%. Sin embargo, la gráfica de lo que va de siglo es muy irregular en este municipio, aunque el saldo final de los 15 años suponga un aumento de 107 habitantes. La cercanía a Astorga —a quince kilómetros— le puede beneficiar, aunque el estado de la carretera es bastante deficiente. El turismo rural y el Camino de Santiago han impulsado la actividad hostelera en el municipio.
Es de destacar en que Puebla de Lillo haya ganado 21 empadronados en un año y el sprint de Los Barrios de Luna, en aumento desde 2010, que le ha servido para saltar desde los 309 a los 331 vecinos, si bien es cierto que en 2001 sumaba 720, cinco más que ahora. Sin embargo, de un año a otro ha ganado sólo dos vecinos.
