Así era
Entrega. Luis Rodríguez Aller «pudo dedicarse en cuerpo y alma a sus vecinos porque tenía en casa a quien se dedicaba plenamente a los vecinos: a su mujer, Mari Cruz, la alcaldesa de Vegacervera», manifestó la secretaria de Política Municipal de la Ejecutiva Federal del PSOE, Adriana Lastra.
Acogedor. Al secretario general de los socialistas castellanos y leoneses le sorprendió cuando visitó Vegacervera que la casa de Rodríguez Aller estuviera abierta a todo tipo de personas. «Nunca pensé que en una casa pudieran entrar tantas personas de toda condición y opinión. Y eso dice mucho. Tenéis difícil recoger el testigo de Luis, pero también habéis tenido un buen maestro».
Serenidad. El responsable del PSOE en la provincia, Celestino Rodríguez, destacó la serenidad de ánimo que le aportaba un presidente del partido al que le unió la amistad además de la política. «Tras conversar con él me iba con la tranquilidad de saber que iba a hacer posible lo imposible». Un hombre «que nunca me dijo que no», y que asumió la presidencia del PSOE leonés y a la portavocía del grupo en la Diputación «en momentos muy complicados».
Éxito y fracaso. Rodríguez Aller enseñó a la representante de la UGT en el homenaje y amiga de Carmen Amez «que un fracaso puede convertirse en un gran éxito y que se puede sonreír aun cuando todo parece que todo se acaba».
Compañero. Para la alcaldesa de Murias de Paredes y diputada provincial, el alcalde montañés era «un verdadero compañero. Un compañero con el que se comparte el pan, que es el significado etimológico de la palabra».
Guía. Octavio González, que le ha sucedido en el cargo, enumeró los logros de Rodríguez Aller y señaló que se mantiene como guía del municipio: «Nos ha mostrado el camino. Con trabajo, cariño y confianza todo es posible».
Dialogante. La concejala Concepción Lorenzana destacó del homenajeado era una persona que «tendía puentes de diálogo».