VALDERREY
Dos familias, una belga y otra de Madrid, inician proyectos turísticos en el municipio

Aunque no se conocían previamente, las familias se suman a los 15 vecinos de esta localidad. DL
dl | león
Algo atrayente debe tener el pueblo de Valderrey para que se haya convertido, en apenas unas semanas, en el común destino para la nueva vida elegida por dos familias, una procedente de Bélgica y otra de Madrid, ambas con niños, que buscan en él su futuro soñado, vinculado a sendos proyectos turísticos.
Gracias al arriesgado emprendimiento de ambos matrimonios, esta localidad cuya población estable oscilaba alrededor de las 15 personas habitualmente, acaba de ganar de manera inesperada otros seis vecinos, o sea, prácticamente la mitad de su número de habitantes. «Reinventarse». Esa es la filosofía que ha empujado a Beatriz del Río, contable de 39 años, y su marido Luis Miguel Martínez, responsable de logística durante 20 años en una empresa madrileña de transportes, de 44 años, a adquirir un solar en Valderrey y comenzar a impulsar desde cero su proyecto turístico: un lugar «para desconectar, para dejarse evadir, con un punto zen», ideado como «casitas individuales con jardín», moderno pero diferente, acorde con «un sitio tan especial» como este pueblo de la Sequeda, al que les une los «maravillosos recuerdos» de Beatriz en la localidad, donde se crió en los inolvidables veranos de su infancia.
No menor apuesta que la aventura en la que se han embarcado Jeffry Van Loock (42 años), hasta hace un mes encargado de una multinacional de combustible en el puerto de Amberes, y su esposa Lindsy Carels (41 años), trabajadora de una exitosa empresa de de juegos infantiles en su Bélgica natal.
Este matrimonio, no sólo ha atravesado fronteras para dar un giro radical a sus vidas, ya que, ni conocían el idioma castellano ni habían pisado más que una vez el sur de España. Pero, un día «vimos por Internet que se traspasaba la casa rural ‘A-ti’, que hace 10 años levantaron de la nada un belga y un holandés, también soñadores, Arie y Willi, hasta situarla en la más valorada del sur de Europa, en las guías turísticas más prestigiosas. Por lo que sometieron a votación familiar una revolución en sus vidas, y el resultado fue sí.
Pero quien realmente gana, es un municipio y un pueblo, Valderrey. «Para ayudarles, que es lo mismo que ayudarnos a nosotros mismos, todo es poco», y esta es nuestra razón de ser», afirma el alcalde, Gaspar Cuervo