La resina pega en Brañuelas

La actividad, hasta ahora desconocida en el municipio, abre su primera campaña, empleando a 11 resineros Cuenta con pino y ganas suficientes para que el sector crezca y se profesionalice.

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León

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a.G. VALENCIA | BRAÑUELAS

Una palabra en una camiseta abrió la veda y ahora el sector resinero acaba de inaugurar su primera campaña en el municipio. Todo comenzó casi sin esperarlo. El vicepresidente de la junta vecinal de Brañuelas, Roberto Fernández, acudió a una reunión sobre micología en Tabuyo del Monte y ahí en la ropa de uno de los asistentes leyó Pinaster, el nombre de la cooperativa. La luz se encendió al recordar que era la misma especie de pino que había en su municipio, aunque con anterioridad las administraciones lo habían catalogada como atlántico. Desde ahí renovarse para seguir. El pedáneo, Diego Freile, ya había tanteado la posibilidad de explotar esta actividad en el pueblo, ¿Por qué en Brañuelas no?», se repetía. Hasta que el mensaje en una camiseta caló.

Fue a partir de entonces, era 2015, cuando la junta vecinal de Brañuelas se puso en contacto con los miembros de la cooperativa Pinaster de Tabuyo del Monte. Junto a las pedanías de Ucedo, Manzanal, La Silva, Valbuena y Villagtón les encargaron un estudio de viabilidad que ha venido a confirmar que la actividad es rentable en la zona de acuerdo a la coyuntura económica actual. De hecho, se estima que este año, el sector extraiga en Brañuelas una media de 2,5 kilos de resina por pino. «Es la primera campaña y hay que empezar con cautela», señala el vicepresidente de Pinaster, Alejandro García. En todo el ayuntamiento hay 41.000 pinos resinables, aunque el sector ha arrancado con 28.000 árboles que se reparten entre once resineros. «Los restantes quedan en reserva para ampliar la actividad y crear más puestos de trabajo», mantienen.

Cada uno de estos once resineros tiene una media de unos 2.500 pinos para esta campaña. Realistas al ser la primera. Y es que hay que tener en cuenta que el municipio carece de tradición en esta actividad. Sin embargo, la decadencia de la minería y de la actividad ferroviaria —dos de los que fueron puntales económicos en el ayuntamiento— les han llevado a buscar nuevas alternativas. Y qué mejor que ligadas a los recursos naturales.

De hecho, la resina quiere consolidarse como una actividad complementaria en la zona, por eso, las juntas vecinales redactarán una ordenanza para regular el aprovechamiento. «El objetivo es llegar a sangrar todos los pinos que tenemos», dicen, aunque, el sector también reclama algunas mejoras, falta regulación a nivel nacional y hay que seguir incidiendo en la profesionalización. Por eso, uno de los requisitos que pedirán con la normativa local será que todo aquel que quiera acceder a la actividad haya tenido que pasar el curso de formación de un año que ofrece Pinaster. Ellos son los que ahora están marcando el patrón a los nuevos resineros.

La actividad ya ha generado once puestos de trabajo en el municipio, entre los montes de utilidad pública de Villagatón- Brañuelas, Ucedo, Manzanal, La Silva y Montealegre, y Valbuena. Pero ademas es un sector que en momentos puntuales necesita de más mano de obra. De ahí la importancia también de regular el oficio para «crear un trabajador integral del monte, que haga desbroces, limpieza e incluso de retén para incendios, tareas que ya realiza de forma gratuita», dice García, señalando que la profesionalización del sector resulta un puntal imprescindible para el futuro.

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Esta nueva actividad en el municipio ya empieza a dar sus resultados. El padrón se ha incrementado en 20 vecinos nuevos, en la mayoría de los casos personas que han vuelto al pueblo, animados por el aprovechamiento micológico y resinero, cumpliendo así con uno de los objetivos: fijar población. Además, el Ayuntamiento ha llegado a un acuerdo con la Junta para que la institución asuma la formación anual de los resineros. Ahora el reto es propiciar que crezca y se profesionalice.