LA CRISIS LÁCTEA
Leche maldita para los refugiados
Un ganadero obligado a tirar su producción a falta de industria que la compre opta por donar una cántara a familias de Irak y Siria
José Manuel Fernández, con Falah y Nasria. DOMINGO
A. Domingo | León
Amén de los ganaderos que venden su producción por debajo de los costes de producción, aún quedan en la provincia tres ganaderos que se quedaron sin comprador de leche el 1 de abril y aún o lo han encontrado. Es el caso de José Manuel Fernández, de Trobajo del Cerecedo, que el miércoles por la noche entregaba una cántara de 40 litros a seis familias de refugiados políticos —cuatro de éstas, llegadas de Siria—.
La casualidad quiso que el matrimonio formado por el iraquí Falah y la argelina Nasria conocieran a Fernández, que antes que tirar la leche —como hace desde el 1 de abril— y, viendo la necesidad de la familia, que recibe ayuda de los servicios sociales, optó por entregarles una cantidad que pudieran consumir entre varias familias. Las familias sirias prefirieron mantener su anonimato, mientras que Falah relató cómo huyó de Irak en guerra —«la muerte era la única salida», señaló— a Kuwait antes de la invasión del segundo por el ejército de Sadam Husein. Como miembro del pueblo invasor tuvo que abandonar el país que le había acogido hasta que recaló en España hace quince años.