LAS REVELACIONES DEL CRIMEN DE LA PEREGRINA
Los psiquiatras dicen que el asesino de la peregrina se comporta «como un depredador»
«No se descarta que sus impulsos sexuales tratara de satisfacerlos mediante profesionales del ramo o mediante la fuerza contra la voluntad de las mujeres si se dieran las circunstancias precisas para eludir la acción de la justicia", dice el informe

Miguel Ángel Muñoz Blas durante la reconstrucción del crimen.
El informe psiquiátrico que analiza la personalidad de Muñoz Blas destaca que se mueve «como un depredador» de tal forma que «con los comportamientos que caracterizan a estos, tratará de hacerse con los recursos demandados con estrategias de estas características».
La sección de análisis de conducta del Servicio de Análisis de la Unidad Central de Inteligencia Criminal de la Policía Nacional redacta un extenso estudio sobre la motivación del agresor, en el marco de la Operación Peregrina. Y ahí destaca que se trata de una persona «introvertida y solitaria, que no asume las normas de convivencia y se atiene solamente a sus propias normas». Miguel Ángel es «autónomo, organizando todo su modo de vida al margen de la sociedad dentro de sus posibilidades técnicas, basándose en la autocomplacencia, la satisfacción de sus propios deseos, el egoísmo y la falta de socialización, con todo lo que ello conlleva».
«No se descarta que sus impulsos sexuales tratara de satisfacerlos mediante profesionales del ramo o mediante la fuerza contra la voluntad de las mujeres si se dieran las circunstancias precisas para eludir la acción de la justicia. El modo de vida es bastante austero, a pesar de los recursos económicos que se hallaron en su casa (tenía guardados 38.000 euros en una caseta) y según sus familiares podía quedarse con el dinero de sus víctima como una consecuencia añadida, no como un objetivo principal».
El analista que firma el informe tuvo la ocasión de estar presente en la reconstrucción de los hechos: «El relato que realiza del abordaje y momento de la agresión y de la razón, no es creíble. Se sostiene desde un punto de vista más lógico y coherente con su comportamiento en casos anteriores y con el modo verbal y no verbal de relatar el hecho un abordaje por sorpresa, seguido de forcejeo con la víctima hasta acabar con su vida. Todo ello, con unas intenciones que no confiesa, al contrario que las demás circunstancias de los hechos, debido que es consciente de algún modo de que la motivación de sus agresiones agravaría su situación procesal, además de no manifestarlas explícitamente por la valoración moral negativa de la que se creería acreedor que suponen las agresiones de contenido sexual».
Durante toda su actitud colaboradora con la comisión judicial, Miguel Ángel «ha pretendido mostrar una buena imagen a pesar de los hechos que se le imputan, por lo que eludir la posible motivación sexual de sus presuntos ataques sería coherente con esa imagen». No obstante, el informe considera que es especialmente complicado «establecer una única motivación para hechos de esta entidad».