LA ÚLTIMA CIMA
El adiós de la veterana del Naranjo, que subió sin cuerdas y con faldas
Fallece a los 96 años Teófila Gao, nieta del mítico Cainejo
Teófila Gao, con la escaladora Ana Martínez de Paz. I.R.C.
A. Domingo | Redacción
Teófila Gao Pérez, la nieta de el Cainejo que coronó el Naranjo de Bulnes sin cuerda y con faldas el 6 de agosto de 1935, alcanzó el domingo su última cima. Su familia anunciaba ayer la muerte de una mujer que aseguraba que con 15 años —edad a la que consiguió hacer cima de un pico emblemático para el alpinismo español— no había «piedra ni árbol que se le resistiera», según comentó a Isidoro Rodríguez Cubillas —experto en escalada, escritor, entre otros títulos, de El Naranjo de Bulnes, un siglo de escaladas—.
Gao no fue la primera dama en subir al Naranjo o Picu Urriellu. Su prima María Pérez Pérez —también nieta de el Cainejo— se le adelantó una semana. «Supieron en caín que querían que una atleta catalana fuera la primera en ascender», señala Rodríguez Cubillas, así que decidieron que el mérito debía quedar en Caín, al igual que el de la primera ascensión, del 5 de agosto de 1904, cuando Gregorio Pérez Demaría, el Cainejo, y Bernaldo de Quirós, Marqués de Villaviciosa, hacía cima por primera vez.
María Pérez se adelantó una semana a su prima. Ascendió con un reputado guía de Picos de Europa, Alfonso Martínez, utilizando los medios que ponía al alcance de los alpinistas la época. No fue así unos días después, en la expedición de Teófila Gao, en la que subió con su padre y dos vecinos de Bulnes. «Ascendieron sin cuerdas, porque no la tenían», aseguraba ayer Rodríguez, por la cara sur, donde, explica, existen dos vías: Víctor y el Paso Horizontal. Ambas primas utilizaron la segunda, «de más de 250 metros de recorrido y en la que un escalador experimentado no se atreve a bajar sin cuerda». Pasaron once años hasta que una tercera fémina se atreviera con el Picu.
Con una mujer volcada en el hogar y en tareas ganaderas, el detalle de la equipación que utilizó no deja de sorprender: «Subió con faldas largas», con la ropa de todos los días, y ya no volvió a dedicarse a la escalada. Eso sí, ha tenido durante mucho tiempo el privilegio de ser la más veterana en haber coronado el mítico Naranjo. «Hay que hacer justicia a los de Caín y su facilidad para escalar, dado el lugar inhóspito en el que viven», apuntó Rodríguez Cubillas.
Con el centenario de la hazaña de el Cainejo y Pedro Pidal, la gesta de Teófila Gao salió a la luz, junto a las 54 ascensiones que protagonizaba ya entonces Ana Martínez de Paz, que la convertían en la mujer que más veces ha desafiado al Naranjo. A estas alturas suma otras treinta.