Endesa rechaza invertir en Compostilla ante la falta de incentivos del Gobierno
La eléctrica apuesta por la descarbonización y abandona las térmicas de carbón nacional.

La central térmica de Compostilla, en la que Endesa no prevé realizar inversiones. L. DE LA MATA
maría j. muñiz | león
El «nuevo paradigma energético y período de transición» presentado por Endesa ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que recoge la Actualización del Plan Estratégico 207-2019, apuesta por la «economía de la descarbonización» que será totalmente efectiva en 2050; con un período de transición en el que sólo mantendrá más allá de 2030 las centrales nucleares y las térmicas más eficientes. En concreto, la de As Pontes en Coruña y la de Litoral en Almería, en las que prevé realizar inversiones.
Sin embargo, abandona las centrales térmicas de Compostilla, en Cubillos del Sil, y de Andorra en Teruel. Las dos que producen con carbón nacional, y que están pendientes de la solución que el Gobierno dé a los incentivos para llevar a cabo las inversiones necesarias para adecuarse a las exigencias de la directiva europea de Emisiones Industriales.
La eléctrica anuncia su intención de realizar una «transición suave» hacia el modelo descarbonizado, en el que evita «nuevas inversiones ineficientes en combustibles fósiles».
En el escrito de revisión de su plan estratégico anuncia una transición hacia un modelo más eficiente, en el que la generación eléctrica esté libre de emisiones. Con «ausencia de una nueva capacidad de generación a partir de combustibles fósiles, con cierre gradual del actual parque».
Transformación
Entre los «pilares estratégicos para liderar la transformación», y como «claves para garantizar la seguridad del suministro», la filial de la pública italiana Enel establece respecto a su parque de generación con carbón que el objetivo es «adaptar el carbón a las mejores prácticas medioambientales». Para lo que prevé inversiones para la adaptación a la Directiva de Emisiones Industriales en las centrales de carbón importado; mientras que «no se prevén inversiones en carbón nacional por las condiciones de mercado».
En concreto, señala en los próximos tres años unas inversiones totales de 300 millones de euros, de los que dos millones se destinarán a la central gallega y otros 100 millones a la de Almería.
La central térmica leonesa quedaría así pendiente de consumir el cupo de emisiones que tiene asignadas antes de proceder a su cierre, previsiblemente antes de 2020 al ritmo de producción que mantiene actualmente.