EL FUTURO DE LAS MINAS
La crisis eléctrica reaviva el debate sobre las térmicas de carbón nacional
Los expertos llevan años advirtiendo del «riesgo inasumible» de cerrar las minas y las centrales

Central térmica de La Robla, en una imagen de archivo. RAMIRO
maría j. muñiz | león
El actual escenario de generación eléctrica reaviva el debate sobre los riesgos de cerrar las minas de carbón nacional y con ellas las centrales térmicas que producen con este mineral en el interior de la península, entre ellas las leonesas. El aumento de la demanda (la nacional y la francesa, por el parón de sus nucleares), sumado a una menor producción de las renovables, ha puesto de manifiesto no sólo que la dependencia del gas es peligrosa y cara, sino que es necesario contar con generación de respaldo (la gestionable, la que dan las centrales térmicas y los ciclos combinados) para atender los picos de demanda del mercado.
Un escenario en el que se han vuelto a poner sobre la mesa las advertencias que desde hace meses ha recibido el Ministerio de Industria, ahora de Energía, sobre el peligro de acelerar un cierre desordenado de la minería del carbón, que arrastre consigo a las térmicas que dependen de ella. En noviembre de 2015, según publicó entonces Diario de León, el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal (hermano del actual ministro) recibió un informe, enviado entonces por Carbunión, en el que se aseguraba que el respaldo del carbón autóctono a la generación eléctrica había ahorrado 330 millones de euros al recibo de los consumidores en sólo dos años. Y advertía del riesgo de prescindir de esta fuente de generación, la única autóctona.
Reavivado
El repunte de los precios de la electricidad desde el pasado mes de abril, y especialmente en los últimos días, pone de nuevo sobre la mesa que mantener el carbón nacional supone no sólo un ahorro sino una mayor seguridad en el sistema. Los datos de los informes en poder del ministerio desde finales de 2015 tendrán que ser respondidos ahora por el nuevo ministro, que en sus comparecencias hasta el momento ha dado por zanjado el tema de la minería y de las térmicas de carbón nacinoal.
De momento se reaviva la polémica por las advertencias que contenían los informes, y que entonces, antes de que transcurriera un 2016 que ha puesto la puntilla a la minería nacional, ya alertaban sobre el abandono de una actividad que consideraban estratégica. «Si cierra la mina que provee de mineral a la central, las empresas podrían plantearse el cierre de las centrales en el caso de que no existan señales claras para la inversión en nueva capacidad, lo que supondría un riesgo inasumible para el sistema eléctrico. Considerando que existe actualmente una potencia de más de 4.000 megavatios instalados que utilizan carbón nacional que harían incurrir al sistema en un déficit de capacidad». Porque, se señala, «las decisiones de las empresas pretenden maximizar su beneficio, pero no tiene por objeto cubrir la seguridad del suministro».
Insisten los expertos en que «las previsiones de cierre acelerado de las minas que producen carbón autóctono ponen en peligro el abastecimiento de la potencia instalada en las centrales que consumen este mineral, que ha sido considerada necesaria por el operador del sistema praa el correcto funcionamientos de sistema eléctrico y para la seguridad del suministro en el horizonte de la planificación energética 2015-2020 en España».
Olas de frío
Ya a finales de 2015, con la experiencia de la ola de frío que se vivió en 2013 y los problemas de suministro de gas, se señalaba que «las olas de frío no son descartables durante el invierno y pueden tensionar la situación del mercado español de aprovisionamiento de gas». Y un fallo en este aprovisionamiento «supone un fuerte riesgo para la seguridad del suministro del sistema eléctrico español, teniendo además un impacto negativo e los precios que pagan los consumidores».
Al Gobierno se le ha requerido reiteradamente que garantice «un cierre ordenado y sostenido de las minas que permita mantener la generación asociada»; aunque la realidad es que «se está produciendo un proceso acelerado de cierres en el sector, en lugar de una transición ordenada de acuerdo con el Plan de Cierre, como consecuencia del descenso del precio de carbón en los mercados internacionales». Lo que se traduce en «un descenso brusco de la producción de carbón por encima de lo previsto», y en un «cierre desordenado del sector» minero.