TRADICIONES LEONESAS
Los birrias garantizan la danza un año más en el sur de la provincia
Los dos birrias, momentos antes de su ejecución. MEDINA
Armando medina | villamandos
Las danzas de paloteo en el sur de la provincia son una ancestral representación teatral en la que se enfrentan las fuerzas del bien y el mal hasta que con la llegada del cristianismo se fueron adaptando al ámbito religioso. Hace un año Villamandos recuperó esta tradición que ya se daba casi por perdida. Los danzantes, de blanco, bailan en honor al patrón San Blas y los birrias, que encarnan a los demonios, vestidos de negro intentan impedírselo. Hasta aquí nada de especial respecto a otros grupos de danza de la zona. La misa y procesión en honor al santo tuvo lugar el pasado viernes.
Pero Villamandos cuenta con un acto peculiar, que ayer se recuperó, cerrando así el círculo. Se trata de la Orca de la Birria. Los dos birrias (birria y birrio), con sus rostros ocultos tras sendas caretas, son apresados por los danzantes y llevados en un carro para ser ahorcados ante cientos de enfervorizados vecinos por su mal comportamiento. Pero en el momento final el pueblo muestra clemencia y les perdona la vida. Ya con la cara descubierta persiguen a los danzantes hasta capturarlos a todos, no sin antes darles unos buenos latigazos con el badajo.
Ahora los malvados birrias son aclamados por el gentío ya que con su acción de coger a los danzantes garantizan las danzas del próximo año.
Durante el acto se leyeron varias poesías escritas por algunos vecinos. En apenas dos años la localidad de Villamandos, situada en el sur de la provincia, junto a la vega del Esla, ha recuperado por completo una de sus más importantes tradiciones: la danza de paloteo. Y ayer lo hizo de forma completa con la Orca de la Birria. Los vecinos, que han asistido en masa a los actos, se muestran orgullosos de su pasado y prometen mantenerlo en el futuro.