TRIBUNALES ■ EL CASO DE LA PEREGRINA

El juicio de la peregrina: un caso de grandes despliegues y detalles tan pequeños como un fragmento de uña

Un jurado popular decidirá sobre la responsabilidad de Miguel Ángel Muñoz Blas en la muerte de Denise Pikka Thiem

Denise Pikka Thiem. DL

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León

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A. Domingo | Redacción

Los últimos capítulos del crimen de la peregrina se escriben a partir de mañana en la Audiencia Provincial. Un caso que destaca por sus proporciones: tanto por el impresionante operativo que condujo a la detención del presunto autor, Miguel Ángel Muñoz Blas, como por la cobertura informativa y su repercusión internacional. Pero también los pequeños detalles han jugado un papel decisivo, como la uña y el gorro de la peregrina, encontrados durante la investigación.

El despliegue del Cuerpo Nacional de Policía —con los GEO, Caballería, Científica, Subsuelo...— y de la Unidad Militar e Emergencias (UME) resolvió la desaparición de la estadounidense Denisse Pikka Thiem y en las próximas tres semanas se determinará la responsabilidad del sospechoso en los hechos.

Después de que se haya resuelto definitivamente la petición de archivo de las actuaciones de la defensa por detención ilegal, la acusación se muestra sólida y aunque el acusado ofreciera distintas versiones de lo ocurrido —desde la confesión e indicar a la policía dónde ocultó el cadáver hasta negar ésta y alegar presión policial— habrá que ver cuál es la estrategia de la defensa para librar a su representado de los cargos o conseguir una condena menor. En cualquier caso, el Ministerio Público pide, en sus conclusiones provisionales, 25 años de prisión: 20 por un delito de asesinato y otros cinco por robo con violencia.

En una historia en la que se cruzan cartas entre la Casa Blanca y la Moncloa, que llegó a formar parte de la agenda de una visita del secretario de Estado de Obama, John Kerry, a España —finalmente no se produjo al lesionarse el alto cargo americano— incluso detalles tan nimios —pero no menos importantes— como una uña podría ser clave en el veredicto del jurado.

«Presión» estadounidense

Bajo presión o derrumbado tras su detención el 11 de septiembre —y sin perjuicio de su derecho a la presunción de inocencia— Muñoz Blas indicó a los investigadores cuál fue el primer enterramiento de la peregrina estadounidense, lugar en el que la policía encontró una uña que, se comprobó, pertenecía a la víctima. Conviene recordar que el presunto autor del crimen amputó ambas manos a la estadounidense, con el objetivo de dificultar su identificación y que éstas no se han encontrado. Sin embargo, sí apareció la uña, cuyo ADN se corresponde con el de Denise. La uña muestra que Muñoz no señaló un lugar por quitarse de encima a unos agentes que necesitaban un culpable. Y, además, también señaló el lugar donde finalmente colocó el cadáver, tras desenterrarlo antes de abandonar Castrillo de los Polvazares (Astorga), su lugar de residencia y escenario del homicidio.

A esta misma uña apeló el defensor, al invocar la nulidad de las actuaciones ante el presidente del Tribunal del Jurado y, después, ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Según el letrado, la policía regresó al lugar donde inhumó el asesino el cuerpo de la mujer, donde «milagrosamente», ironizó, encontró el fragmento de uña.

El abogado ha reiterado que la detención de Muñoz Blas se debió a la presión de Estados Unidos —la familia de Denise , que reside en Phoenix (Arizona), había solicitado la mediación del senador republicano por su estado, John McCain— sobre las autoridades españolas.

Sin embargo, la Policía siempre consideró la posibilidad de que la peregrina hubiera sido víctima de alguien que ya hubiera atacado a otras mujeres que seguían la Ruta Jacobea, algo que se sospecha de Muñoz Blas. Así, durante la vista oral declararán por videoconferencia dos peregrinas que denunciaron antes de la desaparición de Thiem ataques en las proximidades de la vivienda del acusado. Aunque en la instrucción han reconocido que pudiera ser la persona que las atacó. En el acto del juicio se tratará de dilucidar si existen pruebas de que el acusado había atacado a otras peregrinas, motivo por el que ya fue denunciado e investigado por la Policía Nacional en 2014 por una mujer procedente de Alemania, cuyas gafas se encontraron en la puerta de sus vivienda. La mujer, que logró zafarse de su agresor, aseguró que éste se sirvió en su intento de una pistola de descargas eléctricas, que no hizo efecto al aplicarla sobre la ropa.

En Castrillo de los Polvazares muchos veían a Muñoz Blas como el molesto vecino del monte, que había realizado marcas para confundir a los peregrinos y desviarles de la auténtica senda para que obligarles a pasar junto a su finca, apartada de la carretera, que disponía de lugares desde los que observar el paso de los peregrinos y al que molestaba que las gentes de la zona caminaran por el paraje.

Pero uno de los hechos que ponen a Muñoz Blas como sospechoso de los investigadores fue el haber cambiado el dinero que, supuestamente, sustrajo a Denis Thiem en la sucursal de Cajamar en Astorga. La empleada desconfió y fotocopió los dólares estadounidenses que el acusado quería cambiar —la suma alcanzaba unos 1.100 dólares— antes de facilitarle su equivalente en euros. Posteriormente, se dirigió a la Policía.

Contradicciones

Durante la instrucción del caso Muñoz Blas ha pasado de negar cualquier relación con el caso a admitir los hechos y, posteriormente, cambiar de versión, lo que justificó en la presión que, asegura, sufrió de la Policía.

Reconoció con lágrimas en los ojos y relató con todo detalle lo que había hecho. Incluso manifestó que se sintió «como un monstruo» —así consta en el sumario— tras darse cuenta de la gravedad de las heridas infligidas a su víctima. Vomitó tras el crimen y lo volvió en los tres días siguientes. Sin embargo, un informe señala que nunca reveló la motivación del ataque.

Después negó haber tenido ninguna relación con los hechos e incluso dijo haber encontrado los dólares que cambió en Astorga en una riñonera que encontró junto a la iglesia de Valdeviejas —localidad situada entre Astorga y Castrillo de los Polvazares—.

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La UME colaboró con la Policía Nacional en el operativo de búsqueda del cuerpo de Denise Pikka Thiem. JESÚS F. SALVADORES