SUCESOS ■ LA ALDEA DE LA VALDONCINA
Fallece un conductor al arrollar un tren su vehículo en un paso a nivel
El tráfico con Galicia se interrumpió más de cuatro horas
Personal sanitario, bomberos, policías y guardias, en el lugar del accidente. RAMIRO
A. Domingo | Oncina
Un hombre de 61 años, identificado por el Servicios de Emergencias 112 por las iniciales J.L.G.R., falleció ayer cuando un convoy ferroviario arrolló el turismo que conducía en el paso a nivel situado en la carretera provincial LE-5520, en la localidad de La Aldea de la Valdoncina (municipio de Valverde la Virgen). A consecuencia de la colisión, el vehículo —un Opel Astra tipo sedán— quedó debajo de la máquina, con su único ocupante atrapado. El accidente se produjo pasadas las tres y cuarto de la tarde —los servicios de emergencias conocieron lo ocurrido a las 15.24 horas— y el convoy arrastró el turismo durante más de 900 metros desde el punto de impacto. El tren se detuvo finalmente en el límite entre los términos municipales de Valverde la Virgen y Santovenia de la Valdoncina.
El siniestro interrumpió las comunicaciones por ferrocarril en la línea León-Monforte de Lemos durante más de cuatro horas, tiempo necesario para despejar la vía. El tráfico se restableció a las 19.45 horas, una vez que finalizaron los trabajos para despejar la vía de obstáculos.
Se desconocen las causas que provocaron el accidente, en una intersección de la carretera con el tendido ferroviario, regulado por señalización semafórica y acústica, aunque sin protección de barreras.
El fallecido regentaba el bar de La Aldea y, poco antes del accidente, había ayudado a un vecino que se sintió indispuesto en el establecimiento hostelero. Tras solicitar una ambulancia que atendiera al enfermo, trasladó en su vehículo particular a éste desde el bar a su domicilio, con el fin de que cogiera la documentación para ser atendido. Cuando el fallecido viajaba solo se produjo la colisión.
«Un ruido fuerte»
El convoy —de tres vagones más la cabeza tractora— cubría el trayecto entre las estaciones de La Coruña e Irún y transportaba 55 pasajeros a su paso por el lugar. Ni los viajeros ni el personal de Renfe sufrieron heridas. Dos de los usuarios refirieron a este periódico que sólo escucharon «un ruido fuerte» y vieron cómo las piedras del balasto «volaban», pero no sintieron el impacto del tren contra el coche.
En un principio, se desconocía el número de víctimas, al quedar el turismo oculto bajo la máquina. Los servicios de urgencias confirmaron al llegar al lugar la presencia de una sola persona en el turismo. Formaban el operativo de auxilio agentes de la Guardia Civil, la Policía Local de Valverde de la Virgen, bomberos de León y una uvi móvil. Personal del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) se trasladó al lugar. Trabajadores de esta empresa pública colaboraron con los bomberos de León en las labores de recuperación del cuerpo. Antes de que éstas comenzaran, una máquina enganchó los vagones del convoy para trasladarlo a una estación, donde se transbordó a los viajeros a autobuses para trasladarlos a su destino. Esta operación no se realizó hasta dos horas después del percance, habida cuenta la necesidad de mantener el lugar como había quedado para determinar el origen del suceso.
El fallecido era una persona muy conocida en la zona. Estaba casado y tenía tres hijos.
Un bombero revisa los restos del turismo, atrapado bajo el convoy. RAMIRO