Juicio por el crimen de la peregrina
Una joven alemana señala al acusado como la persona que la agredió en 2014
La testigo se desvió del Camino y fue atacada justo frente a la vivienda de Muñoz Blas.
Muñoz Blas, junto al letrado que ejerce su defensa, ayer, en la Audiencia Provincial. RAMIRO
m. rabanillo | león
La última jornada de las pruebas testificales del juicio contra Miguel Ángel Muñoz Blas por el asesinato de la peregrina norteamericana Denise Thiem aportó ayer el testimonio de Josefine Erika Fischer, una joven alemana que en septiembre de 2014 fue agredida en el entorno de Castrillo de los Polvazares mientras realizaba el Camino de Santiago. Fisher señaló en su declaración a Muñoz Blas como su agresor, aunque no pudo identificarle físicamente debido a que cuando sufrió el asalto, el atacante llevaba el rostro cubierto con un pasamontañas.
La peregrina alemana, que realizó ayer por la mañana su declaración a través de audio y traducción simultánea, respondió a las preguntas de la acusación particular asegurando que tuvo que recibir atención médica por las agresiones sufridas en el ataque y que pudo escapar después de golpear al agresor.
Fischer también confirmó que la causa de que se desviara del camino fueron unas flechas «que señalaban un camino equivocado».
A preguntas de la fiscal, la joven, que perdió las gafas en el forcejeo, aseveró que acudió a presentar una denuncia por el ataque y después acompañó a los agentes hasta el lugar donde fue asaltada, justo enfrente de la vivienda de Miguel Ángel Muñoz Blas, donde también encontró las lentes apoyadas en el muro. La peregrina alemana aseguró que durante el ataque dio varios gritos y golpeó a su agresor y, aunque admitió que no vio a nadie modificando la situación de las flechas, sí que admitió que cuando acudió con los agentes, la flecha que le había provocado la confusión «ya no estaba».
También recordó que durante la inspección del lugar con los agentes acudieron a la casa de Miguel Ángel Muñoz Blas y que él se encontraba en el interior. En ese momento no le reconoció como la persona que la agredió, pero durante la declaración la joven reflexionó que no podía entender «cómo este hombre que estaba en esa casa tan cerca del lugar de la agresión no oyó mis gritos».
El acusado de matar a la peregrina norteamericana llegó a estar detenido por la agresión a Fischer durante unas horas aunque debido a la falta de pruebas fue puesto en libertad y el caso fue sobreseído.
Muñoz Blas, de 41 años, se enfrenta a una petición de 25 años de cárcel por el asesinato de Thiem, que desapareció sin dejar rastro el 5 de abril de 2015 en Astorga. Su cadáver apareció cinco meses después en un paraje cercano a Santa Colomba de Somoza.