Por zonas
El peor. La Comisión de Desembalse fija en 3 hectómetros cúbicos (hm3) la cantidad mínima de agua que deberán contener el muro de Villameca el 30 de septiembre, habida cuenta de que el abastecimiento de Astorga depende del río Tuerto, regulado por este embalse, con una capacidad total de 20 hm3. La reserva se situaba ayer en 13,2 hm3. Conviene aclarar que en ningún embalse es necesario llegar al mínimo de reserva —un aumento de las precipitaciones podría arreglar en parte la situación—. Para la CHD, el menor de los embalses leoneses es el que mayor problemas presenta, con un falta de agua «extremadamente problemática».
El mínimo y el lúpulo. Los registros del sindicato del Luna no reflejan que en toda su historia se hayan marcado 15 hm3 como reserva, aunque la CHD apunta que esta decisión se tomó en 2012 —finalmente se dejaron 24 hm3—. La nota de prensa del organismo señala que con las balsas de La Rial y Los Morales, el sistema dispondría de 30 hm3 de refuerzo, «un importante desahogo» en la campaña, especialmente «en el Canal de Carrizo», comunidad de regantes que más agua consume y del que depende «una importante superficie de lúpulo», cuyas necesidades se garantizarían mejor con ambas presas. Frente a los 15 hm3 fijados, CHD propuso no bajar el embalse de 30 hm3.
Gracias al ahorro. La Comisión de Desembalse considera que este año se podrá gestionar la campaña de riego en el Esla-Valderaduey gracias a la reserva que se dejó tras la última campaña de riego en los embalses de Riaño y el Porma. El control de los caudales suministrados busca que el consumo bruto por hectárea no exceda los 5.800 m3 por hectárea. Los agricultores no ven problemas en las zonas modernizadas, donde el uso de agua es más efectivo y no es preciso tanto volumen para sacar obtener resultados, pero sí en los riegos tradicionales. Si fuera necesario apurar la reserva, las presas de Porma y Riaño se quedarían a un 10% de su capacidad, frente al 15% que había propuesto la confederación hidrográfica.