CULTIVOS
La cosecha de maíz se adelanta ante el temor a mayores pérdidas
Los cultivadores temen que las plantas se encamen dada su debilidad por la sequía.
A. Domingo | Redacción
Jamás el maíz se había cosechado tan pronto en León. Pero la sequía y la posibilidad de sufrir mayores pérdidas urge a los agricultores a retirar ya aquellas parcelas en las que el cultivo está más seco. Se trata de las fincas que antes terminaron el último riego —finales de julio o principios de agosto—, donde la mazorca ya hace tiempo que apunta al suelo y la debilidad de la caña que la sostiene hace temer que los temporales que puedan llegar en otoño la derriben —el encamado, como se dice a pie de finca—.
Cuanta más altura pierda la panoja más difícil lo tiene el peine de la cosechadora para llevársela y el encamamiento también supone una pérdida en la cosecha por el contacto del grano con el suelo.
Cuando aún es tiempo de arrancar el girasol, hace diez días que alguna máquina se asomó a los maizales, pese a que en la provincia la siega de este cultivo no se inicia hasta octubre —las campañas más madrugadoras que se recuerdan han pisado los últimos días de septiembre—. En León no son pocos los agricultores que aún prefieren que el grano pierda humedad en la parcela a pagar los costes del secadero —pese a las recomendaciones de los especialistas—, lo que incluso ha llevado a las organizaciones agrarias a apuntar que la provincia el es el último punto del hemisferio norte en recoger las panojas.
Los primeros datos
Es entre los municipios de Villazala y Bustillo del Páramo donde se ha iniciado esta madrugadora campaña —la zona suele ser de las primeras en cosechar este cultivo habitualmente—. Aunque son pocas las parcelas que se han cosechado —en especial entre los municipios de Bustillo del Páramo y Villazala—, los rendimientos que salen se sitúan entre las 5.000 y las 8.000 toneladas por hectárea, con una humedad del 18 al 24% —necesita pasar por secadero para bajar al 14% en el que se comercializa—. En cuanto a los rendimientos se espera que las zonas que mejor han regado superen lo que ha salido hasta el momento, pero también que aquellas explotaciones con más han padecido la carencia de agua pueden rebajar aún más la menor cantidad obtenida por hectárea.