SABERO
Subvención de 300.000 € para recuperar los trenes de vapor
La ayuda fue conseguida con una enmienda de la UPL

Una de las máquinas expuesta en la plaza de San Blas, cerca del museo minero DL
J.M. CASTRO | SABERO
Las viejas pero imponentes locomotoras de vapor que, desde hace casi un año, lucen en los pueblos del Valle de Sabero, volverán a recuperar su esplendor gracias a la subvención concedida por la Junta de Castilla y León y a la mediación del procurador leonesista Luis Mariano Santos, que presentó una enmienda a través de los presupuestos en las Cortes.
El alcalde de Sabero, Francisco García, había realizado diversas gestiones en distintos organismos de la comunidad para conseguir su rehabilitación pero no encontró el eco suficiente dentro del Gobierno Regional. Así, en conversaciones con el procurador Luis Mariano, natural de Cistierna, se encontraron los canales para ello, concediendo una subvención de 300.000 euros destinados a su rehabilitación, con lo que se logrará como un nuevo atractivo turístico y se preserva un patrimonio minero de gran valor para la comarca.
Las locomotoras de vapor fueron cedidas al consistorio municipal por la empresa minera Hulleras de Sabero y Anexas, S.A. hace varios años y el Ayuntamiento llevaba encargado de su custodia y mantenimiento desde 1993 en una de las antiguas naves de las instalaciones industriales de Vegamediana, más concretamente en el Taller Mecánico. En varias ocasiones, estas auténticas joyas del patrimonio industrial, sufrieron el acoso de los ladrones, pero no consiguieron más que pequeños daños, que siempre encontraron la respuesta municipal fortaleciendo la seguridad de la nave y denunciando los hechos.
El Ayuntamiento, una vez conseguida la cesión y titularidad de las locomotoras, las ubicó en Sabero y Olleros de Sabero. La Locomotora nº 5 luce a la entrada al Valle desde Cistierna, en las inmediaciones del puente viejo. La Esla 10 y la Potes en la Plaza San Blas anexa al Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León en Sabero; y la nº 11 Cistierna, en las inmediaciones de la Casa de Cultura y el Frontón de Olleros de Sabero. Éstas maquinas que durante muchos años estuvieron en activo recorriendo el valle de Sabero con su inconfundible rastro de humo y su peculiar pitido de silbato, se encuentran atacadas por el oxido y el olvido, y las pequeñas agresiones sufridas a expensas de los informes de los especialistas que examinen las máquinas para comprobar si falta alguna pieza o han sufrido daños en su compleja y artesanal maquinaria.