MARÍA DOLORES CALVO PUMPIDO. PREMIO RAÍCES
Crecer al ritmo de una conservera con presencia fuera de España
A. Domingo | Redacción
«Crecimos al mismo tiempo que la fábrica». Es la experiencia de María Dolores Calvo Pumpido, que a sus 81 años, ya retirada, aún pasa todos los días por la sede de la conservera para ver cómo marcha una firma que creó su padre, natural de Santa Marina de Somoza (municipio de Santa Colomba) en 1941. Ella nació en Carballo (La Coruña), donde sus abuelos habían abierto una tienda de coloniales, con la arriería ya venida a menos por la aparición del ferrocarril, los maragatos se asentaron para vender los productos que acarrearon por los caminos en épocas pasadas.
María Dolores Calvo comenzó a trabajar en la fábrica «con mi padre» cuando su hermano mayor tuvo que cumplir el Servicio Militar. Una empresa familiar que ahora lleva la tercera generación, los nietos del fundador, en la que hasta las dos hermanas de María Dolores Calvo, «que no tuvieron cargo alguno» en la firma podrían llegar a la fábrica «y ponerse a dar órdenes en cualquier momento, porque saben cómo funciona». Su hermano Manuel fue el creador del famoso eslogan «Claro, Calvo», que tanto caló en los telespectadores. Así, una empresa familiar da empleo a «unas 5.000 personas en fábricas y baros en España, Brasil y El Salvador».
«El maragato es un emprendedor impresionante». Asegura María Dolores Calvo, que ve a su padre como «un gran ejemplo» del empuje de las gente de Somoza: «un hombre emprendedor, con mucha visión de empresa, que si no hubiera venido a Carbayo habría sido industrial en Astorga. A la vez, es gente que cuida su tierra, «que no deja caer los pueblos y regresa en vacaciones».