Una pavimentación a la espera de una obra mayor
A pesar de que se trata de unas obras muy esperadas por los habitantes de Babia y Luna, ya que esta carretera no ha sufrido restauración alguna en los últimos 50 años, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente anunció desde un prinicipio que los trabajos tan sólo consistirán en la regularización de las roderas, saneo de blandones, renovación del pavimento y repintado de las marcas viales. Según consta en la memoria del proyecto, «se trata de una carretera que presenta un avanzado estado de degradación superficial del firme». Por este motivo establece «la necesidad de realizar una actuación con carácter preventivo —que es la que se han llevado a cabo ahora— para mantener unas condiciones mínimas de seguridad vial hasta que sea objeto de una actuación de mayor envergadura (acondicionamiento del trazado, plataforma, etc)», que la propia memoria dice que «estar prevista en el vigente Plan Sectorial de Carreteras 2008-2020) o en futuros planes».
La memoria del proyecto contenía un minucioso informe sobre el estado y la seguridad en este tramo que presenta un tráfico de cerca de 217 vehículos diarios, el 21% de ellos pesados, según los datos de 2014, y que tiene una anchura que en algunos puntos no supera los seis metros. Además de las numerosas deficiencias destaca que la peligrosidad aumenta al tratarse de una carretera de alta montaña, donde además son frecuentes las nevadas y las heladas como consecuencia de las bajadas bruscas de temperatura por la noche.