abusos en el seminario
La víctima de abusos reclama al papa la indemnización que le niega la diócesis
El exseminarista afirma que el Obispado de Astorga no ha resuelto sobre la reparación del daño.
A. Domingo | Redacción
La víctima de los abusos sexuales cometidos por el sacerdote José Manuel Ramos Gordón en el Seminario Menor San José, de La Bañeza, reclama en una misiva que dirigió al Papa Francisco en agosto la indemnización económica en concepto de reparación de daños morales que la Diócesis de Astorga no le otorgó en el proceso que se siguió contra el presbítero, por considerar el asunto cosa juzgada, aspecto que no comparte.
«Como víctima reconocida me siento indignado por el trato que se me está dando», lamenta el exseminarista, que explica que los dos años de proceso contra Ramos Gordón supusieron «abrir heridas» al revivir «la repugnancia de unos actos aberrantemente sucios, que me han acompañado durante 30 años».
Por eso, que el obispado diera por cerrado el caso en la rueda de prensa en la que expuso su postura por lo sucedido le hace sentirse «despreciado, humillado», más cuando «mi verdugo cumplió una condena llena de homenajes —se refiere al que le brindaron los vecinos de Tábara por su marcha— y le siguieron protegiendo bajo un manto de silencio manchado, y lo llamaron pena justa».
«Pecado de omisión»
Con una sentencia que apartó de cualquier oficio religioso a Ramos Gordón y una petición de perdón, la víctima, que sufrió los mismos abusos que un hermano suyo ya fallecido, se pregunta «¿es eso justicia? ¿Dónde está la responsabilidad de los cómplices, de su gran pecado de omisión? Que no se repare el daño causado... ¿Es esto justicia?».
En su carta al pontífice recuerda que en otras diócesis donde se han probado casos de pederastia «se han hecho reparaciones millonarias, incluyendo los casos prescritos», como los ocurridos en Estados Unidos, Irlanda o Alemania. «¿Acaso mi hermano y yo somos menos víctimas que ellos?», apunta en referencia a los agraviados en otros países. El perjudicado, que se dirige al papado después de no haber recibido contestación de la Diócesis de Astorga y de otras cartas dirigidas a Roma, añade en su escrito que continuará reclamando la reparación de los daños «tantas veces como sea necesario [...] porque creo que el proceso de perdón han de ser activos y exigentes».