Diario de León

Agricultura

La renta agraria desciende en León el 59% en 2017 y se sitúa en los 118 millones

El secretario general de Asaja califica el año pasado como el peor de la vida laboral de muchos de los profesionales en activo

Un agricultor realiza su labor en una finca.

Un agricultor realiza su labor en una finca.

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La renta agraria cayó en León en 2017 el 58,2 por ciento, y pasó de los 290 a los 118,1 millones, según anunció ayer el secretario general de Asaja en la provincia, José Antonio Turrado, que calificó el pasado año como el peor de la vida laboral de la mayoría de los agricultores en activo.

Turrado, acompañado por los máximos responsables de la organización agraria Asaja de León, presentó ayer el informe anual de la agricultura y la ganadería correspondiente al pasado año 2017.

Así, explicó que 2017 se caracterizó por las pérdidas en la cosecha debido a la climatología, tanto de sequía como de heladas, que valoró en 171,89 millones, lo que hizo caer la renta agraria en un 59,27% respecto a las cifras más habituales en la provincia.

Precisó que el sector ganadero mantuvo sus censos en las producciones cuantitativamente más importantes, como son vacuno de carne y leche, ovino de carne y leche, y equino, y experimentó subidas en porcino, avicultura de carne y avicultura de puesta.

El dirigente de Asaja concretó que 2017 se cerró con 6.972 cotizantes a la Seguridad Social como autónomos de la agricultura y la ganadería, un 3,39% menos que en 2016.

Los asalariados del sector fueron 1.852, superando un 2,2% los del año anterior.

Autónomos y asalariados, en su conjunto, representan el 5,72% de todos los cotizantes de la provincia de León a la Seguridad Social, a fecha 30 de diciembre de 2017.

Los ciudadanos extranjeros representan el 42,82% de todos los asalariados del campo, y dentro de este grupo, el 61,85% proceden de países de fuera de la Unión Europea.

Turrado insistió en que 2017 ha sido uno de los peores años del campo leonés y explicó que los que llevan más años en la profesión lo han comparado con el ya lejano 1992, similar en malas producciones y, además, sin el paraguas de las ayudas de la PAC.

Al respecto, recordó que una sequía extrema y las heladas extemporáneas a finales de abril arrasaron con la mayor parte de la cosecha de los cereales de invierno, la colza, los forrajes de secano, los frutales, la producción de los castaños y el viñedo. Además, la sequía tuvo los pastos bajo mínimos, con el consiguiente sobrecoste para la ganadería extensiva en pastoreo.La sequía y las heladas impidieron la floración de las plantas silvestres y con ello la caída en la producción, de miel.

"Por si fuera poco, en una provincia como es la de León donde tiene tanto peso la superficie de regadío con aguas superficiales, se produjeron serias restricciones de riego debido al escaso nivel de los embalses y, consecuencia de ello, restricciones en las siembras y peores producciones", indicó.

Turrado subrayó que fue un "muy mal año para las producciones agrícolas en general, que no fue compensado con unos mejores precios, pues los mercados globalizados impiden que ante malas cosechas, por el efecto de la oferta y la demanda, suban los precios".

No obstante, precisó que "la climatología no tuvo, afortunadamente, la misma incidencia en la ganadería, con la excepción de la ya citada reducción de los pastos y encarecimiento de los costes de alimentación.

"No tuvieron mal comportamiento los mercados de la carne en general, pero para que se hubiera producido una recuperación importante de las rentas se tendría que haber producido un despegue de los precios en la leche de vacuno y ovino, algo que no ocurrió", puntualizó.

También valoró que no se produjeran grandes desviaciones de precios al alza en los medios de producción, en los insumos, aunque el gasóleo agrícola se pagó más caro que en 2016 y las tarifas eléctricas no pararon de subir a lo largo de todo el año.

En materia de política agraria, Turrado opinó que 2017 fue "un año plano, sin sustos ni alegrías, un año en el que ambas administraciones agrarias se han limitado a gestionar su presupuesto sin comprometer proyectos de futuro para el campo de la provincia".

"Afortunadamente las ayudas de la PAC, con carácter general, se pagaron en los plazos comprometidos y se han corregido retrasos en ciertas líneas de apoyo al sector", concluyó.

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