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El Portugués fue puesto en libertad sin aclarar el paradero de Mari Trini

Antonio María Da Silva fue detenido en Portugal y declaró ante la jueza en Gijón.

Antonio María Da Silva y  María Trinidad Suardíaz. DL

Antonio María Da Silva y María Trinidad Suardíaz. DL

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ana gaitero | león

Detenido, interrogado y puesto en libertad sin cargos. Antonio María Da Silva, el principal sospechoso de la desaparición de María Trinidad Suardíaz y la hija de la pareja, Beatriz, en julio de 1987, fue detenido en el sur de Portugal por la policía lusa e interrogado en Gijón por la jueza Ana López Pandiella, que investiga el caso.

Según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, la diligencia se practicó hace un mes y finalizó con la puesta en libertad del portugués, sin fianza ni cargos. Da Silva negó tener que ver con la desaparición y aseguró que desconoce el paradero de su mujer y su hija.

El detenido reconoció que había estado con ellas en León y en El Algarve portugués, al igual que en la casa de Berbes (Ribadesella) pero «nada más», aseguraron. Los dos meses que pasó en prisión en 1990 le sirvieron de coartada. Cuando salió no las volvió a ver, aseguró. Sin cuerpo del delito ni otras pruebas, la jueza no tuvo más remedio que decretar su libertad.

La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de Gijón se hizo cargo del detenido en Badajoz, donde lo entregó la policía lusa, y lo trasladó hasta el Palacio de Justicia gijonés, pero no tomó parte en el interrogatorio, aseguraron fuentes policiales.

Da Silva fue localizado en el sur de Portugal, en un lugar no desvelado, y viviendo en una cabaña, tras casi cuatro años de búsqueda desde que la jueza lanzó la orden de detención internacional. Pese a estas circunstancias, el hombre estaba al tanto de las noticias en la prensa acerca de la desaparición y de su búsqueda. Contestó a la jueza sin titubear y haciendo gala de que es un hombre de mundo.

La titular del juzgado de instrucción número 4 de Gijón mantiene abiertas las diligencias por la desaparición de las dos mujeres y no descarta investigar en la laguna cercana a Berbes (Ribadesella) donde un testigo asegura que vio arrojar un coche a Da Silva. Según el TSJ, el examen de la charca, relacionada con una antigua explotación minera, no se realizará en breve.

El caso de la desaparición de Mari Trini, que tendría 56 años actualmente, y de su hija, que cumpliría 32 en junio, fue denunciado por el hermano, Carlos Manuel Suardíaz, en el año 2002 en la Comisaría. Este hombre, que acabó en la indigencia, murió el pasado mes de diciembre.

Toda la familia de Mari Trini, excepto el marido y parientes lejanos, ha fallecido. El padre fue el primero en indagar sobre su paradero a través de un amigo guardia civil que buscara a su hija y a su nieta años antes, pero las gestiones que el agente realizó a título personal no dieron resultado.

La búsqueda de las dos mujeres llevó, en febrero de 2015, a la excavación de un solar en Matadeón de los Oteros donde estaba la vivienda en la que Mari Trini vivió con Da Silva antes de dar a luz a su hija. Anteriormente, el portugués residió en dicha casa con su primera mujer y varios hijos.

En enero pasado se buscaron sus cuerpos en la casa de Berbes (Ribadesella. Asturias) donde aparecieron numerosas pertenencias de las mujeres, así como pruebas de los viajes y trabajos de Da Silva por diversos países europeos.

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