pregón de las fiestas del villar en carrizo
Tiempo de fiesta y de unión
El subdirector de Diario de León, Rafael Blanco, llamó ayer a la insumisión de todos los vecinos para afrontar los agravios que sufre el Órbigo.

El alcalde de Carrizo, Julio Seoanez, antes de dar la palabra al pregonero de este año, Rafa Blanco. MARCIANO
dl | león
El subdirector de Diario de León, y presidente de la DO Tierra de León, Rafael Blanco, abrió ayer oficialmente con su pregón las fiestas del Villar en Carrizo de la Ribera, que comenzaron el pasado viernes y que se prolongarán hasta el miércoles, día 23. Acompañado por el alcalde, Julio Seoanez, el periodista natural de Velilla de la Reina, rememoró tiempos pasados en la comarca, en la que «sigue habiendo unas constantes: el rumor del río, el aroma del lúpulo, la quietud de las choperas y la inquietud la gente».
El discurso de Blanco se tornó más reivindicativo al recordar los históricos agravios que siempre ha sufrido el Órbigo, y enumeró otros más recientes a los que invitó a todos a «hacer frente».
En primer lugar, recordó que pese a que el Órbigo produce el 99% del lúpulo de todo el país «siempre se le ha negado, por parte de las administraciones, la posibilidad de ir un paso más allá en el aprovechamiento de esa singularidad». Por eso indicó que «Carrizo hubiera sido el emplazamiento ideal para una gran cervecera industrial». De todos modos aseguró que «roto por fin el monopolio se abren nuevas posibilidades para el cultivo». En segundo lugar, Blanco lamento que «la comarca siga sigue siendo un cauce de vertidos indiscriminados, una cloaca que canaliza nuestras miserias y vergüenzas» y reivindicó el final de las obras del ambicioso Plan de Depuración de Aguas Residuales del Alto Órbigo. Por último, el subdirector del Diario se refirió al proyecto de CHD para construir los embalses de Los Morales y el Rial. «Quieren inundarlos para ahogar nuestros recuerdos y la tierra que es nuestra, que es como ahogar nuestras vidas», denunció el periodista. Por eso convocó a todos «a la insumisión y a la unidad en defensa de esta tierra y de nuestra vida» y concluyo con la reflexión de que «no podemos consentir tanto daño a las personas, a la naturaleza, a la fauna y la flora y al medio ambiente».