El pedrisco da la puntilla al cereal y deja al maíz en una situación crítica
La tormenta y el granizo acaban con los cultivos en Algadefe y llevan al Páramo Bajo a estimar que la cosecha no superará el 40% respecto a 2017.
Las trombas acaban con el cultivo en Fresno y Algadefe. OTERO PERANDONES
a. valencia / rubén vega | león/ freno de la vega/ algadefe
Panorama desolador. El campo encara una situación complicada. Un escenario que se torna en crítico en algunos municipios del sur de León. Las tormentas, el granizo y la inestabilidad del tiempo dibujan un escenario poco esperanzador y perfilan unos resultados «catastróficos» para unas cosechas que, en muchos casos, ya se dan por perdidas. En Algadefe el pedrisco registrado la noche del viernes ha dado la puntilla a las tareas del campo. «El ánimo está muy bajo», explicaba ayer el alcalde, Víctor Merino, quien explicó que el granizo y los 40 litros de agua registrada han dejado en una situación crítica al sector.
El regidor argumentó que el municipio cuenta con 1.500 hectáreas de cultivo, de las cuales el 50% están dedicadas al maíz, otro 30% al cereal y 20% más a forrajes. Una extensión gravemente dañada de la que apenas se libra nadie. En el pueblo dan por pérdida la totalidad del cereal, mientras que de el maíz solo salvan un 30%. «Ya es tarde además para resembrar», como explica el presidente de la Comunidad de Regantes del Páramo Bajo, Herminio Medina, que tampoco pone sobre la mesa datos muy halagüeños. Las tormentas y el granizo también están haciendo escollo en las fincas de Valcabado, Pozuelo o Audanzas del Valle, donde la humedad de la tierra impide que el maíz crezca o que la remolacha tire para adelante. «El crecimiento va muy desigual», lamenta, y se agarra a que vengan unos meses de septiembre y octubre calurosos para poder salvar un porcentaje. «Aún así, este año los resultados de la campaña solo será de un 30% o un 40% si se comparan con los de 2017», avanza. En la comunidad esperan a ver como evoluciona el tiempo en la próxima semana para tomar medidas, porque «no queremos que las soluciones sean solo buenas palabras y nada más», incidió Medina.
En el Páramo Bajo, el agua caída en los últimos días ha provocado que ya el 60% de la alubia se dé por perdida. «Se plantó una vez y se volvió a replantar y el agua la ha machacado las dos veces», argumentan, a la par que reconocen que la que queda «está muy dañada». Es la misma realidad que atraviesa el forraje, «donde ya hemos perdido dos cortes porque no para de llover», explicó el presidente del sindicato Ugal-UPA, Matías Llorente, que corrobora que los cultivos de prácticamente todo el sur de la provincia están muy dañados. «Hay unas pérdidas muy importantes», destacó, consciente de que a estas alturas ya ningún cultivo se puede volver a sembrar. Con este escenario, Llorente arroja una campaña «desastrosa» que ahora está pasando por un momento «pésimo».
El pedrisco y la cantidad ingente de agua también ha dejado un mal balance en las fincas del entorno de Laguna de Negrillos, donde los cultivos de la zona de Conforcos están perdidos «con bastante perjuicio», según avanzó el alcalde, Ángel Valencia, quien reconoció que el área de la Santa Cruz y del Monte registran el mismo balance.