JIMÉNEZ DE JAMUZ el genio se sube al torno

Cien ladrillos para ‘construir’ el nuevo legado de Gaudí

El Alfar Museo y el Palacio sacan la primera hornada de piezas que siguen los pasos que empleó el arquitecto catalán hace un siglo .

El maestro alfarero comienza a sacar las piezas del horno árabe. JESÚS F. SALVADORES

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León

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a.g. valencia | jiménez de jamuz

Gaudí vuelve a Jiménez siguiendo la misma senda que recorrió hace algo más de un siglo, cuando recaló en Astorga para cumplir el mandato de su amigo el obispo Grau y levantar la Casa Episcopal, el Palacio que hoy es el monumento más visitado de la ciudad. En el edificio, el genial arquitecto catalán utilizó la materia prima de la zona como el barro jiminiego y hoy, más de cien años después, ese legado cobra actualidad. Y lo hace porque ayer el horno árabe del Alfar Museo de Jiménez se abrió para sacar la primera hornada de ladrillos, idénticos a los que Gaudí encargó para los interiores del Palacio. Por eso, ahora será posible llevarse un trocito del monumento a casa.

Se trata de un recuerdo exclusivo y único porque «los ladrillos utilizan el mismo molde, el mismo barro y las mismas técnicas que se emplearon hace un siglo», como destacó el director del monumento, Víctor Murias, quien recordó que esta hornada se enmarca dentro del convenio de colaboración suscrito entre el Alfar y el Palacio para dar proyección al legado de Gaudí uniendo, una vez más, Astorga y Jiménez de Jamuz. Siguiendo todo el proceso, los ladrillos comenzaron a hornearse hace una semana. Para ello, el maestro Jaime Argüello mimó cada pieza que después introdujo en el horno árabe, el único que sigue funcionando en Jiménez. Algunos de estos ladrillos están vidriados y otros mantienen el aspecto del barro cocido. Todos están pintados con los mismos dibujos que custodian los del Palacio.

La expectación fue máxima en el momento en el que el maestro alfarero comenzó a derribar la pared de adobe del horno, sellado para la ocasión, con el objetivo de sacar las piezas, «unos ladrillos de edición limitada», como recordó el alcalde de Jiménez, Jorge Fernández, quien detalló todo el proceso de elaboración.

Poco a poco el legado de Gaudí fue saliendo para demostrar sus singularidades y constatar que son piezas únicas, artesanales e irrepetibles. En total, y en esta primera tirada, se han lanzado cien ladrillos de cada uno de los dos moldes existentes, que también siguen las guías que dejó Gaudí. La mitad están vidriados con nimio de la época y la otra mitad conservan el aspecto rojizo del barro autóctono de Jiménez, ese que enamoró al arquitecto catalán.

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Ahora, estas piezas de edición limitada podrán adquirirse tanto en el Palacio de Astorga como en el Alfar Museo de Jiménez. Se trata de ladrillos de colección, un recuerdo exclusivo y gaudiniano como pocos que tratará de hacerse asequible a la mayoría de los bolsillos. Además, se espera que Gaudí no baje del torno aún y que esta sea la primera de muchas hornadas para seguir proyectando futuro y camino en base al legado que el catalán dejó en León y que es un importante foco de atracción de turistas y, por tanto, un revulsivo para la economía local.