El obispo de Astorga fue el que decidió que la pena para el pederasta debía ser un año sin ejercer el oficio de párroco
La víctima del cura pederasta tiene la prueba de que la Congregación para la Doctrina de la Fe no dictó sentencia

El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez
"Fue él y no la Congregación para la Doctrina de la Fé el que decidió "las medidas" que se pondrían a José Manuel Ramos Gordón". Javier, la víctima de las agresiones sexuales del sacerdote en el seminario de La Bañeza muestra la carta enviada el 9 de mayo de 2016 en la que Juan Antonio Menéndez asume la responsabilidad de la sentencia y lo hace con las siguientes palabras: "Con decreto del 6 de mayo de 2016 he ordenado que se ejecuten las medidas que yo mismo había establecido el 10 de febrero de 2016 y que fueron ratificadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en escrito de 5 de abril de 2016: privación del oficio de párroco durante un periodo no inferior a un año, en el que tendrá un seguimiento tutelado por otro sacerdote, realizará ejercicios espirituales de mes y desarrollará labores asistenciales en favor de los sacerdotes ancianos e impedidos".

I magen de la carta que el obispo de Astorga le envió a Javier para comunicarle la sentencia. DL
Ayer, la delegada de medios de comunicación de la Diócesis de Astorga María Ángeles Sevillano, negaba que el obispo de Astorga haya "encubierto" casos de abusos, especialmente el que se cometió en La Bañeza. "No ha silenciado nada porque no ha podido hacerlo, ya que solo lleva tres año en la Diócesis", preció. Asimismo, asegura que el obispo, en todo momento, actuó por órdenes de la Congregación para la doctrina de la Fe. "Todo ha venido de Roma", subrayó, al tiempo que insistía en que la Diócesis no ha intervenido ni en la instrucción de la causa ni en las sanciones impuestas.
Javier niega todos los extremos de estas manifestaciones. "Y lo hago con pruebas, no como ellos, que sólo hablan", critica. Se pregunta además la razón por la cual no se tuvo en cuenta en la citada sentencia el delito de reincidencia por la que se abrió una segunda investigación a Ramos Gordón. "Abusó de mí y de mi hermano", recuerda, al tiempo que se dirige a Sevillano para pedirle que deje de mentir: "En mi sentencia, el obispo se quiso burlar de mí y todo se silenció hasta el punto de que nada se hizo público y se permitió que Ramos Gordón recibiera un homenaje después de haber sido condenado.
El expediente del proceso
Dice que hay que colaborar con las víctimas en todo lo que sea requerido, pero les pido el expediente de mi proceso y me contestan que está en Roma y es imposible. Y eso que sé de manera fehaciente que tienen una copia en una caja fuerte del Obispado. Me lo dijo el anterior vicario judicial". Javier, el niño que fue víctima de abusos en el seminario de La Bañeza junto a su hermano por parte del cura José Manuel Ramos Gordón, pide a la Iglesia que deje de "humillar" a las víctimas. "Si ni tan siquiera son capaces de darme el expediente, ¿de qué hablan?. Sólo saben decir palabras huecas, que no significan nada, y engañar".

Carta del vicario judicial en la que le niegan a Javier acceso al expediente del proceso por los abusos sexuales que recibió. DL
Javier no tuvo la posibilidad de acceder a la confesión del agresor, "el delincuente", como él le llama, ni a las declaraciones realizadas por quienes encubrieron los abusos. "Además, sé que hubo once sacerdotes que pasaron por la vicaría para prestar declaración", explica. Sabe que Francisco Javier Redondo (hoy vicario de Pastoral en Ponferrada y por entonces tutor de los menores) reconoció que él mismo informó al vicario, al obispo y al rector de lo que estaba pasando.