Diario de León

NUEVA POLÉMICA EN EL CAMPO

Azucarera vincula las ganancias de los remolacheros a la fluctuación del mercado

La industria, en pérdidas, fija en 26 euros la tonelada y elimina 6 euros de los pagos complementarios del AMI

El consejero delegado de Azucarera y la directora del Área Agrícola explicaron el cambio.

El consejero delegado de Azucarera y la directora del Área Agrícola explicaron el cambio.

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A DOMINGO | MADRID
León

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La liberalización del mercado en la pasada campaña remolachera se apunta su primera víctima: el Acuerdo Marco Interprofesional del Sector Remolachero-Azucarera (AMI). El derrumbre de los precios del azúcar vivido en los últimos meses en el mercado internacional llevó ayer a Azucarera Iberia a anunciar que el convenio firmado en 2015 no tendrá vigencia en su última campaña de aplicación, que se inicia en la zona norte la próxima primavera. Así, el precio de contratación se fija en 26 euros por tonelada con un único complemento, que variará en función de la cotización internacional del azúcar, sustituyendo a los de sostenibilidad y rendimientos.

La medida supone restar seis euros al importe que el agricultor recibe por cada tonelada de remolacha. Así, de percibir una media de 32 euros, pasará a percibir 26 siempre que el precio en el mercado mundial no supere los 404 euros, valor de referencia del azúcar en Europa.

«Estamos en una situación de crisis excepcional. Tenemos que encontrar fórmulas de ahorro para salvar el sector», manifestó ayer el consejero delegado de Azucarera, Juan Luis Rivero, tras exponer la nueva tarifa las organizaciones agrarias. Ahora queda ver si el campo está dispuesto a seguir la hoja de ruta de la industria con las condiciones anunciadas. A tener de las reacciones que siguieron al encuentro, no parece que producción y transformación vayan a acompasar el paso.

Azucarera asegura que no contempla el cierre de ninguna de sus factorías —La Bañeza, Toro y Miranda de Ebro, en la zona norte, y Jérez de la Frontera, en el sur— y sostiene que trabaja en mantener a los cultivadores pese al recorte en el precio de la raíz. Con una caída en el precio del azúcar del 30% desde la liberalización del mercado —hasta los 346 euros—, la empresa arrojó unas pérdidas de 37 millones de euros la campaña pasada y prevé perder 45 millones una vez que cierre la actual. Hace sólo dos años obtuvo un beneficio de 36 millones, aunque había perdido 42 el año anterior, cuando se anunció el fin de las cuotas.

A pesar del recorte del precio de la materia prima, la compañía insiste en que el cultivo mantiene su rentabilidad. El agricultor «conoce el precio antes de sembrar», insistió Ribero.

La directora del Área Agrícola de la compañía, Salomé Santos, insistió en que se garantizan unos ingresos «incluso en los ciclos bajistas». Por otra parte, el complemento de evolución del precio permitirá «que el agricultor perciba más ingresos de los que recibía hasta ahora con el AMI». Apuntó la posibilidad de que el agricultor comparta el riesgo con la industria, realizando ésta las labores que solicite o, en último caso, que se le garanticen una cantidad mediante el contrato de ingreso garantizado.

El complemento de precio, aún por negociar, comenzaría a aplicarse cuando el azúcar se sitúe por encima del de referencia en la UE y el remolachero obtendría mejores beneficios que los del acuerdo marco actual cuando se sitúe entre 575 o 600 euros.

Santos señaló que el Gobierno pidió medidas a la Comisión Europea (CE) ante la situación del mercado. Sin embargo, Bruselas considera que el problema «lo han generado las industrias» y descarta actuar.

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