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León

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Primero la ruina de la Hullera Vasco Leonesa y ahora el cierre de la central térmica de La Robla. La única gran empresa que queda en la zona es la cementera (en la que sólo en puestos directos de empresa y contratas trabajan alrededor de 250 personas, según el alcalde), y que de momento funciona con normalidad y sin problemas. En todo caso, el cierre de la mina y la térmica no sólo suponen un golpe para las más de 300 familias que dependen directamente de la actividad de las dos empresas. Al menos otro centenar de autónomos y pequeños negocios de la cuenca tienen su principal fuente de ingresos en los trabajadores de estas empresas. Muchos de los de la térmica, de fuera de León. El impacto del cierre se dejará sentir también en los servicios que presta el Ayuntamiento de La Robla, que ingresa alrededor de un millón de euros anuales en impuestos por la térmica.

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