SUCESOS
Investigan si la leonesa que falleció en Valencia se ahogó con su vómito
Se eleva a 18 el número de clientes del restaurante con síntomas leves de intoxicación

Dos inspectores de la consellería de Sanidad abandonan el restaurante RiFF de Valencia.
El Instituto de Medicina Legal de Valencia plantea una segunda posible causa del fallecimiento en el caso de la mujer natural de Benavides de Órbigo que murió el domingo en Valencia, horas después de haber comido en un restaurante de lujo. Según publicó el diario Levante, la forense que realizó la autopsia espera los resultados de las pruebas que confirmen o descarten una asfixia de la víctima al llegar a los pulmones líquido procedente del vómito, que bloqueara el intercambio de gases en los alveolos pulmonares. También se esperan los resultados de los análisis que indiquen si se produjo una intoxicación alimentaria.
María Jesús Fernández, de 46 años y cuyas exequias fúnebres se celebraron ayer en Benavides, falleció en su domicilio de Valencia en la madrugada del domingo tras sufrir un episodio de diarrea y vómitos. Su marido y su hijo también presentaron estos síntomas tras haber celebrado el sábado el cumpleaños del primero en el local. Fue el esposo el que encontró de madrugada a la víctima en el baño de su casa y sin sentido, motivo por el que avisó al 112 mientras trataba de reanimarla. Ni él ni el niño precisaron ingreso hospitalario.
La Consejería de Sanidad del Gobierno Valenciano elevó ayer a 18 el número de clientes del restaurante, distinguido con una estrella Michelín, que presentaron síntomas leves de intoxicación tras haber entrevistado a 49 comensales, según informó la Agencia Efe. La titular de este departamento pidió prudencia a la hora de señalar la causa de la muerte de la cliente leonesa. La consejería ha gestionado con el Instituto de Medicina Legal el envío de las muestras de los alimentos recogidos en el restaurante al Instituto Nacional de Toxicología.
Por su parte, el presidente de la Asociación Micológica San Jorge, Rafael Gallego, apuntó que la colmenilla, seta a la que en principio se atribuyó el deceso, es una especie valorada en gastronomía cuya toxicidad, como ocurre con otros hongos, se elimina mediante el hervido adecuado o por desecación. «Si se han producido muertes por su consumo, no las conozco», aseveró. Gallego, que quiso subrayar que carece de elementos de juicio para valorar este caso concreto, apuntó que algunas personas desarrollan intolerancia a determinados alimentos.