CONMOCIÓN EN EL CAMINO DE SANTIAGO
La madrugada más intensa de un bello pueblo jacobeo
Las reacciones por el fallecimiento de la joven se movían ayer entre el desconocimiento de algunos peregrinos e incluso vecinos, la confianza en que la situación estaba controlada, y la conmoción de quienes asi
El ambiente era tranquilo ayer por la mañana en Rabanal del Camino. Sólo la presencia escasa de medios de comunicación y la discreta vigilancia de autoridades sanitarias revelaba que no era un día normal en esta tranquila población jacobea, que horas antes había vivido momentos de gran agitación. Según Juan José Prieto, vocal de la junta vecinal, que presenció el suceso, y María Jesús Carrera, hospitalera que atendió a la fallecida, ésta comenzó a sentirse mal y muy cansada el miércoles por la tarde. Un vecino la llevó en su coche al centro de salud de Astorga donde la examinaron durante más de una hora y le comunicaron que tenía la tensión baja, precisaron. Regresó al refugio donde pareció mejorar, pero de noche «empezó a quejarse de que no podía respirar», dijo Prieto, por lo que fueron avisados de forma sucesiva médicos de guardia de Astorga, una ambulancia y la UVI móvil que llegó desde Ponferrada. A pesar de que varios peregrinos del albergue le practicaron el boca a boca y los servicios médicos trataron de reanimarla, la joven falleció de madrugada. Siempre según las mismas fuentes, los únicos síntomas apreciables que presentaba la chica antes de la crisis final eran de cansancio: «se quejaba de que le dolía todo el cuerpo, pero pensamos que podría ser de agotamiento, o de un resfriado», dijo Carrera. El personal médico «nos tranquilizó mucho porque dijeron que por los síntomas podía ser meningitis, pero que si todas las personas que habían estado con ella se tomaban una pastilla no había peligro. Así que bajaron los médicos a Astorga a por ellas para medicar a la gente», explicó Prieto. Según las mismas fuentes «los peregrinos, unos 20, que estaban en el albergue, reaccionaron bien, con el lógico nerviosismo pero no con miedo excesivo». El cadáver fue retirado del albergue hacia las 5 de la madrugada por lo que los caminantes pasaron prácticamente la noche en la calle. Algunos lo desconocían Los peregrinos y vecinos consultados tampoco mostraron excesiva inquietud, incluso algunos desconocían el suceso. Sin embargo, Isabel Rodríguez, propietaria del albergue del Pilar, situado a escasos metros del municipal donde ocurrieron los hechos, y que atendió a la joven cuando empeoró, admitió que algunos caminantes de su refugio se asustaron y aceleraron su marcha del pueblo. Se da la circunstancia de que M. J. H. había comenzado el miércoles el camino, acompañada de otras 4 personas, en Astorga, a donde llegó el martes desde Cádiz, confirmó el hospitalero Alfredo Santos. Éste señaló que la joven no presentaba síntoma ninguno, y admitió que su muerte causó cierta preocupación entre los peregrinos.