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León

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Castro, con un sufijo en ino, recuerda al bable o al leonés. En castellano cuajado sería castril, castrillo, castrillejo. Castrillino, Villaornate, Villafer, Villamandos, Villademor y otros lugares del contorno pertenecieron a la Diócesis de Oviedo desde el s. X hasta mediados del XX, en la Vicaría de San Millán-Benavente. Nada extraño que a las gentes vicarias se les pegase hasta algo del tonillo asturiano. Espero que no se enfaden los ultramontanos, pues va dicho con cariño. Al nombrar a Villaornate, Villafer y Castrofuerte, ya he situado al lector al alcance geográfico de Castrillino. Y salió el nombre de Castrofuerte, que viene obligado e indicativo con respecto a Castrillino. No puedo decir exactamente la dimensión topográfica entre Castro-fuerte y Castrillino. El área del castro de Castrofuerte no la he recorrido. En cambio, la de Castrillino la he andado y pateado, además asistido por quien la anduvo y cultivó durante años. Quizá sólo por estar en la línea de los castros de Castrocoyanza, Castrofuerte y Castrogonzalo, el de Villaornate se llamó Castrillino. Castrillino era castro antes de la Era Cristiana. Formaba parte de la línea de fortalezas fronterizas de tierras Vacceas, que luego se llamarían de Campos, Campos Góticos y Tierra de Campos. Eran limítrofes de Lancienses, Astures, Brigecos y Parameses. En tiempos de los Vacceos eran campamentos cerrados, defendidos por muros y zanjas de agua. Castrillino tenía por el norte, nada menos que el cauce del Esla. Hasta que los ultramontanos, léase Gallegos, Bercianos, Asturianos y Astorganos convirtieron los castros en baluartes patrios e hicieron de ellos avanzada y frontera de la marcha reconquistadora contra el invasor árabe. La avanzada reconquistadora y repobladora por las riberas del Esla y del Cea llegó con Ordoño I (850-86) y Alfonso III (886-909). Ambos reyes dieron a la Diócesis de Oviedo pueblos que serían enclaves en la de León con el nombre de Vicaría de San Millán-Benavente. En los años 1095-99, tiempo de Alfonso VI, el castro y poblado de Castrillino figura como pertenencia del monasterio de Algadefe, filial del de San Pedro de Eslonza. En el s. XIII, Castrillino aparece ya como perteneciente a la Orden Militar de Santiago. Ya entonces había en el poblado una iglesita con el título de El Salvador, que hace recordar al Salvador de Oviedo. En 1208 se da una vez más el castro a la Orden de Santiago por el Maestro Fernando González, según un documento de las calendas de febrero y menciona al Rey de León, Asturias, Galicia y Extremadura -Alfonso IX- y al Obispo de Oviedo, don Juan y al Tenente de Benavente, Fernando Rodríguez. Durante la Edad Media e incluso después, tierras de las riberas del Esla y del Cea se reparten entre diversos señores: Duques, Condes y Marqueses, con sus respectivos súbditos, siempre pleiteadores y peleones. Por ejemplo, a mediados del s. XV, Castrillino pertenecía a los Osorio, Marqueses de Astorga, Villaornate, Valderas y otros. Gordoncillo y Mayorga eran de los Pimentel de Benavente. Valencia de don Juan, de los Acuña, etcétera. En el pleito del año 1481 entre don Enrique de Acuña y don Luis Osorio, Deán de la catedral de León, la reina Isabel manda que no se inquiete al de Astorga. Otro día hablaré de Castrillino, castro y poblado, en la época moderna y en la actual. Sorprende que un término tan pequeño haya podido tener tantos cambios. Pero el nombre y la realidad topográfica han subsistido, viendo cómo pasa el agua a sus pies y las nubes sobre su cabeza mientras él permanece.

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