«Empecé con esto porque mis hijos iban a continuar mi labor»

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León

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María Ángeles Rodríguez es una veterana en el mundo de la ganadería, pero nunca ha llevado una explotación como la que en estos momentos maneja: cerca de 140 vacas, repartidas entre vacuno de leche y de carne. La aventura de esta vecina de Golpejar de la Tercia comenzó en 1995 cuando los componentes de su familia unieron sus pequeñas cabañas en la explotación, abierta a más socios. Eso sí, de la familia. Las cosas han cambiado mucho en los pueblos, y la ganadería también. «Lo que ocurre es que nos cuesta mucho adaptarnos a las nuevas formas de vida». Ahora, los ayuntamientos no quieren que las explotaciones estén dentro de sus cascos urbanos, por los malos olores y otras incomodidades. «Pero esto me parece bien. Incluso es bueno para nosotros. Los proveedores con el pienso y los materiales pueden entrar hasta aquí con los camiones sin ningún problema. Lo de la cuadra al lado de la casa se ha acabado». María Ángeles considera que la burocracia está complicando mucho la labor de las explotaciones ganaderas. «Es problemático comenzar de cero, continuar, hacer obras, pedir cambios, todo». Para esta ganadera, hay muchos que no quieren seguir en el sector porque se cansan de que no se facilite su trabajo y no quieren más problemas, entre ellos el de las vacas locas. «Bastantes lo han dejado por esto, además de las consecuencias económicas que ha tenido esta enfermedad en todos nosotros». Los gastos de una explotación se multiplicaron y los ingresos desaparecieron. «Pero ha tenido algo bueno: ahora la carne es más segura que nunca». La crisis económica también ha llegado hasta Golpejar. Hace ocho años, un ternero pastero costaba 721 euros. Ahora, su precio oscila entre los 480 euros y los 550. Además, el precio de la leche está por los suelos (0,20 euros). «Sube la vida y bajan los precios de nuestros productos. A este paso, va a ser mejor no producir nada». Además de la preocupación por el bajo precio de los productos hay que añadir el recorte de las ayudas europeas. «Si nos bajan la PAC, vamos a andar muy justos para que nuestra explotación y otras muchas sean rentables». A pesar de los problemas, María Ángeles cree que habrá futuro para los verdaderos ganaderos, para sus hijos y sus nietos.

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