ESTUDIOS BAÑEZANOS Conrado Blanco
Jansenismo y regalismo
En el año 1895 el Padre Miguélez publica Jansenismo y Regalismo en España (Datos para la Historia). Cartas al Sr. Menéndez y Pelayo. Con este motivo la mayor parte de los periódicos españoles le dedicaron grandes espacios de esta magistral obra, de éste bañezano y gran leonés como fue el Padre Miguélez. La obra no pasó desapercibida, como se ve en este texto publicado en El Correo Español: «La justa fama de que goza la revista agustiniana La Ciudad de Dios no necesita confirmación para el que lea la hermosa y concienzuda obra que en forma de Cartas publicó allí, y después ha recopilado en un tomo, el Padre Miguélez. Son las cartas esas un estudio tan interesante como ameno. La historia de España en el siglo pasado está muy llena de lunares y lagunas que impiden formar un juicio exacto sobre los hombres y las cosas. Y en este siglo, quizá más que en muchos otros, la historia de la Iglesia es, como pensaba Bossuet, la cifra y el resumen de la Historia Universal. Porque los sucesos y cataclismos sociales del siglo XVIII, en la lucha de los poderes seculares contra la Iglesia tienen sus raices». Un escritor imparcial El Padre Miguélez levanta el velo que encubría a los contemporáneos aquellas miserias de nuestra patria, y con una imparcialidad y un tino grandísimo hace ver la parte que cada uno tomó en los sucesos eclesiásticos de entonces; explica el triste papel de la Inquisición, convertida en regalista; nos revela el secreto del Concordato de 1753, la cuestión del Paraguay y, por último, la expulsión y extinción de los jesuitas. Ese último asunto, sobre todo, era el que mayor niebla de pasiones tenía en derredor suyo, y ahí es donde más se aquilata la noble imparcialidad del Padre Miguélez. El autor ha hecho muy bien. Los fueros de la Historia son sagrados, y a la verdad, siquiera amargue, es preciso rendir culto. De ella es precisamente de la que tienen menos que temer las cosas y los institutos religiosos. Ella es como el fuego que purifica el metal fino, apartándolo de la escoria. Y nada nos repugna más en estos tiempos que el envilecimiento y la ruindad de muchos escritores católicos que elevan a dogma hasta las personas y las corruptelas eclesiásticas y doblan el espinazo ante todo, convirtiendo en impecables a los hombres. Lean nuestros amigos esa obra, y sentirán simpatía extraordinaria por el cristiano desenfado, la sana independencia de juicio y la vastísima erudición del Padre Manuel Fraile Miguélez. Las siguientes palabras se recogen en La Época: «Estas cartas dirigidas al eminente historiador Sr. Menéndez Pelayo, vuelven a imprimirse, y lo merecen. Guiado el autor, según lo afirma y lo prueba, por su deseo de ser imparcial, dar a cada cual lo suyo y emite juicios severos, pero nunca mortificantes. No es, pues, su libro, como podían temer las gentes deseosas de escándalo, un libro de polémica y de agresión. Pero cuanto afirma el sabio agustino está basado en documentos de gran valor. El libro se dirige a los católicos, y tiene por fin principal demostrar que la grandeza de España ha corrido parejas con su amor al Pontificado mientras no se apartó de él, la nación española fue grande. Es éste el resultado del libro del Padre Miguélez; pero para llegar a él expone tal suma de datos y tan eruditos conocimientos, que hacen de Jansenismo y Regalismo una obra única en su género». Agradecimiento Aprovecho para agradecer y felicitar al Diario de León por la acogida en sus páginas el pasado día 3, del magnífico trabajo de Pele Ferreras, sobre el sabio bañezano Padre Miguélez, amigo del alma y defensor de Mosen Jacinto Verdaguer.