La Junta apunta que el control de los fondos mineros es exhaustivo, aunque anuncia una revisión para despejar dudas
Economía descarta anomalías en Pico Prieto o lazos con el alcalde de Oviedo
El Instituto del Carbón del Ministerio de Economía, órgano que concede y vigila la aprobación de fondos mineros a la creación de
Un portavoz ministerial confirmó a este periódico que Pico prieto recibió en 1999 una ayuda de 120.000 euros, sobre una inversión de 450.000, para adquisición de terrenos y construcción de instalaciones para explotación de una planta de cebo de ganado vacuno, con el compromiso de crear cinco puestos de trabajo; y otra en el 2000 de 140.000 euros, sobre un proyecto de 530.000, para adquisición y explotación de una yeguada de pura raza, con la promesa de crear otros cinco. En ambos casos, según el Instituto, la comisión de evaluación recibió el informe favorable del Ministerio de Agricultura. El Ministerio hace hincapié en la transparencia y en que el proyecto sigue activo y con un «desarrollo normal», según delatan las inspecciones que se le realizan. También recalcan que se aplicó el mismo criterio que para cualquier otro proyecto presentado al programa del Plan del carbón. Por su parte, el director general de Industria de la Junta, Carlos Escudero, defendió el control de «todos» los proyectos financiados con los fondos mineros, después de que UGT solicitara ayer a la comisión regional de minería información y clarificación de si cumple los requisitos y está vinculado o no con el alcalde de Oviedo. «Si no hay nada que ocultar, parece mentira que quieran cerrar», apunta la FIA-UGT. El director general se comprometió a «recabar» toda la información de este expediente, a pesar de que el control es ministerial y no de la Junta en los fondos mineros, para «en función de la misma, ver lo que pasa». No obstante, garantizó el seguimiento «exhaustivo» de «todos» los proyectos, «no solo de forma puntual, sino semestralmente». Por su parte, el secretario provincial de FM-CC.OO. Alberto González, coincidió en el rigor ministerial, aunque también en la necesidad de despejar «cualquier tipo de duda». En parecidos términos habló el presidente de Armi, Jaime González, quien abogó «por no funcionar a impulsos de rumores» para «no causar daños».