CRÓNICAS PÉSICAS Pedro V. Álvarez Collar
La reactivación
Viene este título a cuento, porque escuché la pasada semana durante los actos de inauguración de la autopista, o autovía, o vía rápida, o lo que sea la carretera que se acaba de estrenar entre Toreno y Villablino, las declaraciones del presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, acerca de que eran un ejemplo de reactivación minera. Uno supone que, ante tanta autoridad civil, rodeado como lo estaba, de alcaldes, tenientes de alcalde, concejales, consejeros,secretarios de Estado, y otros especímenes de la gran fauna política, esta sí, sin peligro alguno de extinción; alguna declaración altisonante habría de hacer el presidente de todos nosotros, castellanos y leoneses, como dicen los que escriben con una corrección política impecable, y a los que de ninguna manera intento imitar. Y en esta ocasión, no se le ocurre al presidente Juan Vicente, al cual me une mi cuarto apellido (Herrera), aunque dudo que el ilustre personaje tenga nada que ver con los d''en ca Ferrera de Sosas. Pero nunca se puede decir que no, por si las moscas... Decía que no se le ocurrió al presidente Herrera, más que decir que esta carretera, realizada como casi todo lo que hacen por estos lares desde las administraciones (provincial, autonómica o central), tarde, mal y nunca; nos abre un abanico de alternativas grandioso. Más que nada, y cito textualmente: «porque nos acercará a un centro de pujanza como es Ponferrada y a una comarca en desarrollo como es el Bierzo». Contentos nos hemos de poner los lacianiegos con tanto como hacen por nosotros, gracias debemos de dar a aquellos que nos sacan de una incomunicación secular. No puedo opinar del último tramo realizado porque aún no he tenido la suerte de pasar sobre él, pero por lo que he podido contrastar con unos cuantos usuarios, los tramos más conflictivos y que necesitarían de un doble carril de adelantamiento, se encuentran con un carril en cada dirección, amén de los gigantescos taludes que se han realizado en zonas, que posiblemente sean conflictivos en un futuro y que, ya de momento atentan contra el medio ambiente cortando el paso de animales entre una y otra vertiente del río Sil. Uno piensa que con casi 7.000 millones de pesetas de los de antaño, bien se podría haber construido una comunicación pensando en el siglo XXI y no al estilo del pasado. Además todos nos hacemos la misma pregunta de rigor: ¿continuarán circulando a sus anchas las flotas de camiones de carbón entre quién-sabe-dónde y las centrales térmicas bercianas? Porque si esto fuera así, probablemente el bonito asfaltado que deslumbró al presidente Herrera y a su séquito tendrá menos futuro que el Caiga quien caiga en antena. Lo que aún no termino de entender es, ¿qué pintaba en las fotos publicitarias publicadas por este Diario, una escultura de un oso blanco (¿polar?), que destapan Juan Vicente Herrera y José Folgado? ¿No será un oso rumano de aquellos que prometía traernos al Valle cierto empresario minero, para que callasen los ecologistas? Sea como fuere, la verdad es que poco a poco estamos los lacianiegos cada vez más cerca del mundo, o sea más comunicados. Servirá esto para asentar la población o por el contrario valdrá para escapar más fácilmente del Valle...