El fuego ha quemado este año en León 1.948 hectáreas, un 77% menos que el año pasado
La peor oleada se registró en abril, cuando se perdieron 670 hectáreas en 48 incendios avivados por la sequía y el calor
El incendio que asoló Valporquero de Rueda el pasado mes de agosto. J.M. CAMPOS
La sequía con la que comenzó el verano, unida a unas altas e inusuales temperaturas arrastradas desde la primavera, hacían presagiar que no sería un buen año para poner coto a los siempre temidos incendios forestales. Sin embargo los datos apuntan lo contrario. A falta de dos meses para que termine el año ya se puede hacer un primer balance de esta campaña que se ha saldado en la provincia con 221 incendios forestales y 1.948 hectáreas calcinadas, una notable mejoría respecto a los datos del año pasado en el que fueron 367 lo fuegos declarados que dejaron tras de sí 8.627 hectáreas quemadas. Esto significa, con los datos en la mano, que en la provincia ha ardido este año un 77% menos de superficie forestal que el año pasado, según datos de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Castilla y León.
Esta mejoría también se ha registrado en el conjunto de la comunidad, en la que se han contabilizado este año 835 incendios, con 3.393 hectáreas quemadas, muy lejos de los 1.574 siniestros declarados en 2022 que calcinaron 97.872 hectáreas. Hay que recordar que ese año fue cuando se produjeron los devastadores incendios de La Culebra, en Zamora, que provocaron la pérdida de 30.000 hectáreas de sierra, en lo que ya se considera como el peor incendio forestal en España y que dejó lo peores datos de la comunidad desde que hay registros.
A pesar de los buenos datos de este año en la provincia, no son los mejores de esta ultima década, en la que 2020 fue el mejor año con la histórica cifra de 230 incendios y 1.079 hectáreas calcinadas, muy lejos de la peor campaña de estos diez años, que fue la de 2017, cuando los 801 incendios registrados ese año en la provincia dejaron la terrible cifra de las 22.479 hectáreas quemadas, muchas de ellas procedentes del incendio de Losadilla, en La Cabrera, en el que ardieron 9.800 hectáreas en un fuego provocado, y que el año pasado sentó en el banquillo a un vecino como principal sospechoso, y que tras un largo juicio en la Audiencia de León quedó absuelto por falta de pruebas.
Por lo que se refiere a este año, León vuelve a ser la provincia más afectada por el fuego en la comunidad, seguida de Ávila, con 565 hectáreas, Burgos, con 414, y Zamora, con 216.
De las 1.948 hectáreas calcinadas en León, 1.869 fueron forestales, con 1.227 hectáreas de matorral, 84 de pasto y 557 de zona arbolada, mientras que las 78,4 restantes fueron no forestales.
Por lo que se refiere al tamaño de los incendios, de los 221 registrados, 149 fueron conatos, es decir, menores de una hectárea, lo que demuestra que se ha mejorado en la respuesta de los servicios de extinción de incendios que evitan que esos pequeños fuegos declarados evolucionen y se conviertan en grandes incendios.
Como curiosidad, este año el peor mes en la provincia fue abril, cuando se registraron 48 incendios con un total de 670 hectáreas calcinadas, seguido de mayo, con 44 siniestros y 119 hectáreas perdidas, lo que da una idea de la complicada primavera sufrida de este año. Por lo que se refiere al verano, considerada hasta ahora la temporada de mayor riesgo, julio se cerró con 20 incendios y 138 hectáreas quemadas y agosto con 30 y 408 hectáreas calcinadas.
Los incendios más graves de la provincia se declararon en estos dos meses. El primero de ellos, a finales de agosto en San Bartolomé de Rueda, en el municipio de Gradefes, que dejó tras de sí 286 hectáreas calcinadas, y el segundo más grave a finales de julio, en Santa Colomba del Curueño, en el que ardieron cien hectáreas.