Muchas de las materias primas críticas definidas en 2023 por la UE se encuentran presentes en la provincia
León es rica en tierras raras pero sin densidades que justifiquen su extracción
El Igme y el Miteco elaboran una hoja de ruta para mejorar el conocimiento de los recursos minerales

La investigación minera en España fue muy intensa en los años sesenta y los noventa por la actividad extractiva del carbón.
En plena carrera mundial por el aprovechamiento de tierras raras, el Igme-CSIC, en colaboración el Ministerio para la Transición Ecológico y Reto Demográfico, ha puesto en marcha la llamada Hoja de Ruta para la gestión sostenible de las Materias Primas Minerales que tiene como principal objetivo mejorar el grado de conocimiento de los recursos minerales que hay en España.
Según la científica titular del Igme de Salamaca, Susana Timón, «la complejidad geológica de la Península deriva en una gran riqueza mineral en prácticamente todo el territorio». De hecho, de las materias primas críticas definidas en 2023 por la UE, muchas de ellas se encuentran presentes en España, y como no, en la provincia. En concreto, la zona oeste, más conocida por los geólogos como Macizo Varisco y que abarca parte de Cantabria, Asturias, Galicia, Castilla y León, Extremadura y Andalucía, con la localización en esta última de la Faja Pirítica Ibérica, resultan una fuente potencial para muchos de los elementos críticos: wolframio, litio, cobalto, fluorita, entre otros.
En Castilla y León se han obtenido concentrados de minerales pesados como subproducto de la extracción de áridos en el suroeste de la comunidad, según explican técnicos de Icamcyl consultados por este periódico, que aseguran que aunque León es rica en materiales críticos, «no se han encontrado concentraciones suficientemente altas como para que se pueda plantear su extracción, ya que carecen de interés económico». Estos concentrados, destacan, contenían cantidades más bien testimoniales de monacita, un mineral que contiene todos los elementos de tierras raras en mayor o menor proporción. El problema es que «actualmente hay muy poca investigación sobre los depósitos de tierras raras (REE, por sus siglas en inglés Rare Earth Elements) en tanto en León, como en el resto de nuestro país, en parte condicionada por la escasez de recursos de estos elementos», apunta la científica del Csic. El único depósito hasta la fecha que ha sido evaluado técnicamente y que tiene interés económico es el de Matamulas, en Ciudad Real. La acumulación de monacita, que es el mineral que contiene REE en este depósito, se encuentra en superficie y tiene niveles de hasta 2,5 m de potencia.
La investigación minera en España fue muy intensa entre los años 60 y los 90, algo que era parejo al desarrollo económico del momento, y se sustentó con una inversión muy importante tanto pública como privada en el conocimiento y aprovechamiento de los recursos naturales autóctonos. «Después de aquellos años, el interés en los recursos disminuyó, puesto que la economía se centró en otros sectores y esto trajo como consecuencia que nuestros inventarios mineros quedaran desactualizados y, además, dejó una carencia del reconocimiento de nuestros recursos», explica Susana Timón, que sin embargo descata que en los últimos años esta situación se ha revertido. «Hoy debemos aprovechar esa riqueza mineral porque puede ser una fuente potencial de materias primas necesarias para la transición energética y digital», destaca.
En la actualidad China controla el 97% del total de la producción mundial de tierras raras, aunque posee solo el 30% de las reservas globales. El liderazgo estadounidense en el pasado se basaba en la producción de la mina de Mountain Pass, la mayor proveedora mundial durante 30 años en el siglo XX, pero la mina cerró en noventa por problemas medioambientales y competencia china, aunque hace unos años ha vuelto a abrir gracias a inversiones públicas y privadas.