Diario de León

El equipo asesor del famoso biólogo Javier Castroviejo capitaneará el proyecto

Un convenio busca frenar el declive ambiental de la Cordillera Cantábrica

La Fundación Octavio Álvarez Carballo cede 7.000 has a la Estación Biológica Cantábrica

Un momento de la firma del convenio

Un momento de la firma del convenioFERNANDO OTERO

María Carnero
León

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El Palacio del Conde Luna de la capital leonesa acogió este lunes la firma del convenio de colaboración entre la Asocaición Estación Biológica Cantábrica y la Fundación Octavio Álvarez. Con este convenio ambas entidades sientan las bases para contribuir a la solución o prevención de los problemas y riesgos que afectan a la montaña, entre los cuales destaca el éxodo rural y sus consecuencias sociales y ambientales.

Para conseguirlo, la fundación leonesa aporta las cerca de siete mil hectáreas de terrenos de su propiedad ubicados en la alta montaña leonesa que encierran, según explicó el presidente de la asociación, Juan Ramón Alonso García, «una diversidad biológica y cultural de incalculable valor, entre ellos multitud de especies y hábitats únicos, amenazados y de interés comunitario».

Por su parte, la asociación aportará su experiencia y la de su equipo asesor, compuesto por especialista del máximo nivel que han desarrollado más de 60 proyectos, relacionados con las líneas señaladas en diferentes países de los cinco continentes, destacando Iberoamérica, África y la UE. La asociación y su equipo llevan trabajando sin interrupción en la Cordillera Cantábrica desde hace más de 60 años, en especial en la provincia de León, por iniciativa de su presidente, el biólogo Javier Castroviejo. El que fuera director de la Estación Biológica de Doñana desde 1975 hasta 1988, coordinador Internacional MaB y presidente del Comité español, destacó durante la firma del convenio que el patrimonio natural de la Cordillera Cantábrica es «único en el mundo», ya que junto a la Mata brasileña «es la única cordillera atlántica que hay». Castroviejo se refirió a la Cordillera Cantábrica como «isla verde en una península reseca y desertizada», y por la que «no se ha hecho lo suficiente para su reconocimiento mundial». En ella, añadió, «nacen los ríos más importantes tanto de España como de Portugal». Además, alberga los «más excepcionales bosques que dan cobijo al urogallo, y al oso pardo, y que cuenta con especies autóctonas, como la casi desaparecida vaca mantequera leonesa, o el tan bien recuperado mastín leonés, lo que representa todo un paraíso biocultural».

Para conseguir el objeto del convenio destaca el apoyo a los más vulnerables, la promoción de la ciencia y la cultura, la conservación e investigación del patrimonio natural o cultural, el apoyo a museos y espacios naturales, la capacitación y la economía sostenible.

«Vivimos una crisis ambiental sin precedentes. La degradación del medio ambiente, la extinción de especies, la pérdida de hábitats naturales o de los saberes y usos tradicionales, avanzan de una forma que pone en riesgo a la propia especie humana; lo que antes era una preocupación de científicos y ambientalistas se ha convertido en una tarea urgente que inquieta ya al conjunto de la sociedad», destacan desde la fundación.

Setenta años de trabajo y 800 propiedades

Tras la firma del convenio, Rafael Ceballos, hizo un repaso de la «desconocida» aportación de la Fundación Octavio Álvarez Carballo, que lleva más de setenta años «interactuando» con la sociedad lacianiega.Nacido en Mansilla de las Mulas, pero descendiente de Laciana, Octavio Álvarez Carballo dejó su inmensa fortuna a la fundación que lleva su nombre, y a la que nombró heredera universal de todos sus bienes, siendo beneficiario de sus rentas el Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de la ciudad de León. A este legado de más de 800 propiedades se unió la inmensa fortuna de su tío, Pedro Álvarez Carballo y Bueno, que falleció a los 40 años sin descendencia. tras adquirir un gran número de propiedades a los Condes de Luna, entre los que destaca el palacio del centro de León, así como los puertos de montaña de Laciana y Babia, que suman una superfie de 7.000 hectáreas, entre los que se encuentra la estación de esquí de Leitariegos.
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