El equipo asesor del famoso biólogo Javier Castroviejo capitaneará el proyecto
Un convenio busca frenar el declive ambiental de la Cordillera Cantábrica
La Fundación Octavio Álvarez Carballo cede 7.000 has a la Estación Biológica Cantábrica

Un momento de la firma del convenio
El Palacio del Conde Luna de la capital leonesa acogió este lunes la firma del convenio de colaboración entre la Asocaición Estación Biológica Cantábrica y la Fundación Octavio Álvarez. Con este convenio ambas entidades sientan las bases para contribuir a la solución o prevención de los problemas y riesgos que afectan a la montaña, entre los cuales destaca el éxodo rural y sus consecuencias sociales y ambientales.
Para conseguirlo, la fundación leonesa aporta las cerca de siete mil hectáreas de terrenos de su propiedad ubicados en la alta montaña leonesa que encierran, según explicó el presidente de la asociación, Juan Ramón Alonso García, «una diversidad biológica y cultural de incalculable valor, entre ellos multitud de especies y hábitats únicos, amenazados y de interés comunitario».
Por su parte, la asociación aportará su experiencia y la de su equipo asesor, compuesto por especialista del máximo nivel que han desarrollado más de 60 proyectos, relacionados con las líneas señaladas en diferentes países de los cinco continentes, destacando Iberoamérica, África y la UE. La asociación y su equipo llevan trabajando sin interrupción en la Cordillera Cantábrica desde hace más de 60 años, en especial en la provincia de León, por iniciativa de su presidente, el biólogo Javier Castroviejo. El que fuera director de la Estación Biológica de Doñana desde 1975 hasta 1988, coordinador Internacional MaB y presidente del Comité español, destacó durante la firma del convenio que el patrimonio natural de la Cordillera Cantábrica es «único en el mundo», ya que junto a la Mata brasileña «es la única cordillera atlántica que hay». Castroviejo se refirió a la Cordillera Cantábrica como «isla verde en una península reseca y desertizada», y por la que «no se ha hecho lo suficiente para su reconocimiento mundial». En ella, añadió, «nacen los ríos más importantes tanto de España como de Portugal». Además, alberga los «más excepcionales bosques que dan cobijo al urogallo, y al oso pardo, y que cuenta con especies autóctonas, como la casi desaparecida vaca mantequera leonesa, o el tan bien recuperado mastín leonés, lo que representa todo un paraíso biocultural».
Para conseguir el objeto del convenio destaca el apoyo a los más vulnerables, la promoción de la ciencia y la cultura, la conservación e investigación del patrimonio natural o cultural, el apoyo a museos y espacios naturales, la capacitación y la economía sostenible.
«Vivimos una crisis ambiental sin precedentes. La degradación del medio ambiente, la extinción de especies, la pérdida de hábitats naturales o de los saberes y usos tradicionales, avanzan de una forma que pone en riesgo a la propia especie humana; lo que antes era una preocupación de científicos y ambientalistas se ha convertido en una tarea urgente que inquieta ya al conjunto de la sociedad», destacan desde la fundación.