Las lluvias impiden sembrar un tercio de las fincas y lastran las expectativas del año
El retraso perdjudicará los rendimientos y la producción de maíz y remolacha

Fincas anegadas en la vega del Esla.
Con los pantanos a rebosar y una primavera especialmente lluviosa, el balance de la situación del campo en León de cara a la festividad de San Isidro, que se conmemora este jueves, es preocupante por la repercusión que las precipitaciones están teniendo en la siembra en el regadío.
El secretario general de Asaja León, José Antonio Turrado, estima que aproximadamente un tercio de las tierras permanecen sin sembrar, lo que derivará en la bajada de rendimientos y de producción para esta campaña, aunque finalmente se lleguen a completar todos los cultivos. «A partir del 15 de mayo todo lo que falta por sembra va a producir menos», matiza Turrado, quien incide en que en el panorama general del campo leonés «si al regadío le va mal, a todo le va mal». Está convencido de que en el tiempo que resta se terminará por sembrar todo «pero tarde», por lo tanto las producciones de maíz y de remolacha van a ser menores por esta causa.
En el caso del viñedo, desde la DO León, su presidente, Rafael Blanco, explica ha habido granizadas en la zona sur que causaron puntualmente daños en zonas muy concretas, como Gordoncillo. Pero en general exceso de lluvia que sí bien augura una alta producción también es una amenaza porque la humedad unida al calor que se prevé para los próximos días general el caldo de cultivo propicio para la aparición de plagas.

Finca sin sembrar en la vega del Esla
Los embalses del Duero en León reflejan su buena salud con reservas inéditas para afrontar una campaña de riego sin restricciones. Esta semana se encuentran al 95,7% de su capacidad, con Barrios de Luna al 96,8% y 300 hm3 almacenados, 23 hm3 más que la media de los diez últimos años. Riaño está al 95% y el Porma al 96% y Villameca, con el 91% de sus reservas está ligeramente por debajo de las reservas del año pasado.
El presidente de Asaja Castilla y León, Donaciano Dujo, también hizo este miércoles balance y considera que lo único que se puede pedir al patrón es que frene las lluvias para que se puedan completar las siembras.
San Isidro Labrador pasado por agua en los pueblos
Afirma que la mayor preocupación del sector hoy son los mercados, «que están golpeando de plano a los cereales, sometidos ya estos días a movimientos especulativos». En este sentido, apunta que en la falta de rentabilidad radica el principal problema que soporta el sector. «Los costes por hectárea rondan los 800 euros, mientras que el precio de la tonelada de cereal está marcando estos días por debajo de los 200 euros, que ya es un umbral muy bajo. Si los agricultores no conseguimos producciones por encima de 4.000 kilos por hectárea, ni siquiera compensas los gastos», denunció Dujo.
Denuncia que se siga permitiendo la entrada de cereal de países como Ucrania, «sin pedirles que cumplan los mismos requisitos que se nos exige a los europeos. No puede ser que la UE a ponga aranceles a los fertilizantes rusos y a la vez abra las fronteras a importaciones masivas de cereales. O sube el cereal, o baja el fertilizante, o tenemos ayudas directas que aligeren la factura de los fertilizantes», afirmó.