Tecnología de los alimentos, el grado que garantiza la innovación, calidad y seguridad alimentaria

Imagen del coordinador del Grado de Tecnología de los alimentos
Cuando abrimos la nevera cada mañana, rara vez nos detenemos a pensar en lo que hay detrás de ese vaso de leche, esa tostada con mantequilla o ese café recién hecho. Sin embargo, cada uno de esos productos es fruto del trabajo de profesionales formados en una disciplina fundamental y, a menudo, invisible: la Tecnología de los Alimentos. El Grado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de León lleva más de tres décadas preparando a esos profesionales. Como señala José María Fresno Baro, coordinador del grado y vicedecano de Veterinaria, «todos esos alimentos que forman parte de nuestro desayuno han pasado por manos expertas, por tecnólogos de los alimentos». Y lanza una reflexión: «¿Qué pasaría si no existiera la tecnología de los alimentos?»
Este grado universitario es multidisciplinar, ya que integra conocimientos de biología, ingeniería, análisis químico, nutrición, control de calidad, seguridad alimentaria y mucho más. Todo ello, enfocado a lo largo de toda la cadena alimentaria: desde la materia prima hasta el producto final que llega al consumidor.
El programa formativo se articula en ocho módulos que incluyen ciencias básicas, alimentos, nutrición y salud, calidad, gestión, seguridad alimentaria, prácticas en empresas y un trabajo de fin de grado. En total, se cursan 240 créditos ECTS en cuatro años, con una sólida carga práctica y orientación profesional.
El objetivo del grado es formar profesionales capaces de afrontar algunos de los mayores desafíos actuales y futuros de la humanidad. Entre ellos destaca garantizar el acceso a alimentos seguros y libres de contaminantes para toda la población, aumentar la vida útil de los productos sin comprometer su calidad, mejorar la calidad nutricional de los alimentos, desarrollando productos más saludables y adaptados a las necesidades del consumidor o innovar en el desarrollo de nuevos alimentos, como carnes vegetales, algas comestibles, insectos o carne cultivada en laboratorio.
Pero, además, el grado permite también impulsar una producción más sostenible, optimizando el uso del agua y el suelo, aplicar tecnologías punteras como la inteligencia artificial, envases inteligentes o las altas presiones hidrostáticas para mejorar los procesos, combatir el desperdicio alimentario, tanto en la industria como en el consumo doméstico y contribuir a alimentar a una población mundial en crecimiento, que podría alcanzar los 9.000 millones de personas en las próximas décadas.
Las salidas profesionales del grado son tan amplias como sus contenidos: investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), emprendimiento, control de calidad, gestión de la seguridad alimentaria, industria alimentaria, consultoría, administración pública… Los datos avalan su empleabilidad. Como ejemplo, el pasado viernes se destacó que seis egresados de la Universidad de León ocupan puestos relevantes en grandes empresas y organismos como Mondelez, PepsiCo, Campsa Food, el Ministerio de Sanidad o LEMASA. Todos coincidieron: «Hay muchísimo trabajo».
Si algo ha demostrado la pandemia de la COVID-19 es la esencialidad del sector alimentario. Mientras muchas industrias cesaban su actividad, solo dos no pararon: la sanitaria y la alimentaria. Esto demuestra que, más allá de modas o tendencias, la Tecnología de los Alimentos es un pilar estratégico para cualquier sociedad.
José María Fresno lo resume con una reflexión final: “Cuando abráis la nevera, pensad que detrás de cada producto hay muchos tecnólogos trabajando para que esté ahí, seguro, nutritivo y listo para consumir”.