Los incendios de sexta generación devastan León: una tragedia alimentada por el cambio climático (y el abandono rural)
Estos fuegos se propagan a velocidades inauditas, alimentados por temperaturas superiores a 30 °C, vientos de más de 30 km/h y una humedad relativa inferior al 30%: es la “regla del 30”

Imagen reciente de un virulento incendio.
En el verano de 2025, la provincia de León se ha convertido en el epicentro de una devastadora ola de incendios forestales que han puesto en jaque a los servicios de emergencia y han dejado un rastro de destrucción en comunidades, ecosistemas y patrimonio cultural. Catalogados como incendios de sexta generación, estos fuegos han arrasado miles de hectáreas, han obligado a evacuar a miles de personas solo en la provincia leonesa y se han cobrado la vida de al menos dos personas, según fuentes oficiales.
¿Qué son los incendios de sexta generación?
Los incendios de sexta generación, un término acuñado en 2017 tras los devastadores incendios en Portugal y Chile, se caracterizan por su intensidad extrema, velocidades de propagación descomunales y capacidad para modificar las condiciones meteorológicas locales, generando fenómenos como pirocúmulos o “tormentas de fuego”.
A diferencia de los incendios de generaciones anteriores, que afectaban principalmente vegetación superficial o copas de árboles, los de sexta generación se propagan a velocidades inauditas, alimentados por temperaturas superiores a 30 °C, vientos de más de 30 km/h y una humedad relativa inferior al 30% (la “regla del 30”). En 2025, estas condiciones se han cumplido en España, especialmente en Castilla y León, donde una ola de calor procedente del continente africano ha exacerbado el riesgo.
La tragedia en León: una provincia en llamas
Desde finales de julio de 2025, la provincia de León ha sido azotada por múltiples incendios, con al menos doce focos activos registrados el 13 de agosto. El incendio más grave, iniciado en Molezuelas de la Carballeda (Zamora) y propagado a León, ha calcinado ya 37.576 hectáreas, según infoma la agencia EFE en base a los datos del sistema satelital Copernicus. Este fuego, junto con los de Llamas de Cabrera y Yeres, ha devastado áreas de alto valor ecológico y cultural, como el Parque Natural de Las Médulas, declarado Patrimonio de la Humanidad. Casas, tejados y recuerdos han sido reducidos a cenizas, y el humo ha obligado a cortar carreteras como la N-VI y la A-6 y trenes.
La tragedia humana ha sido especialmente dolorosa. En León, un voluntario, Abel, perdió la vida atrapado por las llamas mientras intentaba sofocar el fuego en Nogarejas, y este jueves se ha anunciado el fallecimiento del leonés Jaime Aparicio Vidales, de 37 años, que se encontraba ingresado con graves quemaduras en Valladolid tras ser trasladado desde el mismo incendio que intentaba sofocar Abel. Asimismo, en Tres Cantos (Madrid), un hombre de 50 años murió por quemaduras graves. Además, al menos diez personas han resultado heridas, algunas en estado crítico con muy mal pronóstico. Casi 8.000 personas han sido evacuadas de una treintena de pueblos, con el pabellón de La Bañeza acogiendo a decenas de desplazados.
Causas: un cóctel explosivo
Los incendios en León no son un fenómeno aislado, sino el resultado de un conjunto de factores estructurales y coyunturales. La WWF España señala que la crisis climática, con temperaturas extremas y sequías prolongadas, ha creado condiciones ideales para incendios más intensos y simultáneos. El abandono rural, que ha dejado grandes extensiones de monte sin gestión, ha incrementado la acumulación de vegetación seca, convirtiendo los bosques en auténticos polvorines. Según un informe de WWF, el 89% de los bosques en la red Natura 2000 están en un estado “desfavorable”, lo que los hace más vulnerables al fuego.
Además, las tormentas secas, con rayos pero sin apenas precipitaciones, han sido señaladas como posibles desencadenantes de varios focos en León. El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha prometido ser “implacable” con los responsables de posibles incendios intencionados.
Respuesta y desafíos
La respuesta a la crisis ha involucrado a centenares de efectivos, incluyendo bomberos, la Unidad Militar de Emergencias (UME), brigadas forestales y medios aéreos. En Llamas de Cabrera, por ejemplo, se han desplegado 27 medios de extinción, incluidos drones para monitorear el avance de las llamas. Sin embargo, los incendios de sexta generación presentan desafíos únicos: su velocidad y ferocidad superan las capacidades de extinción convencionales, y los fuertes vientos dificultan las operaciones aéreas. Como señala National Geographic, estos fuegos “son un fenómeno nuevo al que no estamos plenamente preparados”.
La gestión del territorio emerge como una solución clave. Expertos abogan por crear “paisajes mosaico”, que combinen bosques, cultivos y pastos para romper la continuidad del combustible vegetal. Sin embargo, la falta de inversión en prevención, frente al énfasis en la extinción, sigue siendo un problema. Según WWF, la ausencia de planes integrales de prevención y la escasa gestión forestal sostenible agravan la situación.
Un futuro incierto
Con 98.784 hectáreas quemadas en España hasta agosto de 2025, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), el país enfrenta una temporada de incendios que ya supera en superficie a la de 2024. En León, la devastación de Las Médulas y la pérdida de vidas humanas han generado un clamor por medidas estructurales.
Para evitar que los incendios de sexta generación se conviertan en la norma, es crucial abordar las causas de fondo: combatir el cambio climático, revitalizar el medio rural y priorizar la prevención sobre la extinción. Como concluye WWF, “la única forma de evitar que los grandes incendios sigan devorando comarcas enteras pasa por gestionar y adaptar el territorio para hacerlo menos inflamable”. Mientras tanto, León y sus habitantes enfrentan una carrera contra el tiempo para proteger sus hogares, su patrimonio y sus vidas frente a un fuego que no da tregua.

Así evoluciona el fuego en Orallo

Incendios en Pombriego, Villabuena y Médulas

Incendios en Pombriego, Villabuena y Médulas

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Incendios en Pombriego, Villabuena y Médulas

Incendios en Orallo y las Médulas

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Los incendios se suceden año tras año en los mismos puntos de León

Incendio de sexta generación

Incendio de sexta generación

Incendio de sexta generación

Incendio de sexta generación
