Los expertos inciden en el abandono
Los ingenieros de montes reclaman gestionar el territorio marcado por el éxodo rural con prevención todo el año para «modular» los incendios contra los que no se puede luchar
La vicedecana del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, Arantza Pérez Oleaga, asegura que los incendios como los que sufre León este mes de agosto tienen «tal carga de combustible» que la energía que generan no es «compatible» con los «medios de extinción» actualees. A su juicio, aunque el cambio climático «interviene» en estos fenómenos, ha abogado por modular la gestión del territorio como una «factor» para combatir el fuego. «No son combatibles llamas de veinte metros con una brigada de bomberos forestales. No son combatibles energías multiplicadas por setenta con unas descargas de agua que a lo mejor no son capaces ni de llegar a la llama porque se evaporan antes», advierte.
La experta hace de este modo alusión a los incendios de sexta generación, aquellos que se ven magnificados por condiciones meteorológicas extremas y una carga de combustible excesiva. Reciben este nombre porque están por encima de la capacidad de extinción y cuentan con su propia meteorología, lo que hace que sus consecuencias se agraven «muchísimo». «Generan pirocúmbulos, descargas eléctricas a bastante distancia de donde está el fuego y generan segundos y terceros focos a raíz del primero», explicó.
A su juicio, este año se han sumado «una serie de factores» para dar lugar a la grave ola de incendios que ha asolado España en agosto, como «condiciones meteorológicas extremas» y el estado en el que se encuentran las masas forestales españolas. «España tiene el 56% de superficie forestal y las masas arboladas llevan creciendo décadas en nuestro país. Pero no solo en extensión, sino en acumulación de vegetal por metro cuadrado», ha enfatizado.
En este sentido, lamentó que en vez de sustituir los usos tradicionales del territorio —ir al monte a por leña o dejar al ganado pastar— por una gestión «activa» que ha ido perdiendo el vínculo con el mundo rural. «Como tenemos un cambio de modelo socioeconómico, no hemos sabido adaptar nuestra gestión del territorio al nuevo modelo que tenemos», lamenta.
Además, precisa que España tiene «una casuística muy particular» con respecto a los bosques: no es sólo que sea el segundo país con más superficie forestal a nivel europeo tras Suecia, sino que además el 72% de esa superficie está en manos de propietarios privados, «que, sobre todo en la zona norte, tienen una propiedad muy fragmentada». «Los herederos de esas fincas, que cada vez están más fragmentadas según van pasando de generación en generación, han perdido ese vínculo emocional, cultural, tradicional y de arraigo socioeconómico vinculado a ese territorio», ha indicado.
En su opinión, habría que «ayudarles», creando un modelo que incentive que se conviertan en selvicultores activos. En este sentido, enumeró opciones como la fiscalidad favorable y modelos de gobernanza de la propiedad privada.
EL TERRITORIO NO ES «UN PAISAJE DE FIN DE SEMANA»
Por otro lado, la experta ha instado a no pensar en el territorio como «un paisaje de fin de semana», sino a planificar su gestión. Por ello, ha pedido hacerlo no sólo con «un plan redactado en una hoja», sino con «un cronograma, unas medidas específicas y un presupuesto». «Si queremos tener planificada, gestionada, cuidada y conservada nuestra superficie forestal en España, los presupuestos tendrán que ir acorde a invertir en más del 56% del territorio y eso en las balanzas presupuestarias no está bien nivelado», argumenta.
Para Pérez Oleaga, España tiene que poner el foco en la gestión forestal si no quiere estar en la misma situación «el verano que viene, el siguiente y dentro de diez». «Ese tipo de cosas es por las que no puede ser esto algo de colores políticos, algo de un momento puntual o de esperar al verano que viene. Tiene que ser algo de sentarse a planificar, a invertir y a que, a nivel estatal, autonómico y municipal, cada uno sume su pieza del puzzle a este panorama que estamos viendo», destacado. En su opinión, aunque España cuenta con «uno de los mejores» medios de extinción de Europa, «sino el mejor», estos pueden llegan al «colapso».