La ULE ofrece un método contra las explosiones en plantas de biomasa
La investigación responde al aumento del empleo de biomasa sólida en las últimas décadas
Mezcla de combustibles para las calefacciones de biomasa.
Un equipo de investigadores liderado por Javier Martín y Pedro José Aguado, de la Universidad de León (ULe), junto con Alberto Tascón, de la Universidad de La Rioja, ha desarrollado una innovadora metodología para evaluar y prevenir riesgos de incendio y explosión en instalaciones industriales de almacenamiento de biomasa. El estudio ha sido recientemente publicado en la revista científica Journal of Loss Prevention in the Process Industries.
La investigación responde a una necesidad creciente en el sector de la bioenergía, donde el uso de biomasa sólida —como pellets, serrín o astillas de madera— ha aumentado significativamente en las últimas décadas. Sin embargo, este crecimiento no ha ido acompañado de un desarrollo equivalente en protocolos de seguridad, lo que ha provocado numerosos accidentes, algunos con consecuencias fatales. Según datos recientes, la industria de la madera fue el segundo sector con más explosiones por polvo combustible en 2023, solo por detrás del alimentario. El estudio propone una metodología de análisis de riesgos en tres etapas, diseñada específicamente para instalaciones que manejan grandes volúmenes de biomasa. Esta secuencia permite abordar el problema desde distintos niveles de profundidad, combinando herramientas cualitativas y semi-cuantitativas para ofrecer un diagnóstico más preciso y menos subjetivo.
Tres etapas
La primera etapa, conocida como Rase, consiste en una lista de verificación que identifica posibles fuentes de ignición en equipos como elevadores de cangilones o silos. Esta fase actúa como un filtro inicial, útil en la etapa de diseño conceptual de las instalaciones.
La segunda etapa aplica el DHA (Dust Hazard Analysis) tradicional, basado en normas internacionales como las de la NFPA (National Fire Protection Association). Este método prescriptivo permite identificar escenarios de riesgo concretos y proponer medidas de prevención y mitigación.
La tercera etapa introduce el enfoque Lopa-DHA, una técnica semi-cuantitativa que calcula la probabilidad de ocurrencia de cada escenario de riesgo y evalúa la eficacia de las medidas de seguridad propuestas. Este análisis permite ajustar las recomendaciones a criterios de riesgo previamente establecidos, evitando tanto la subestimación como la sobreprotección. La metodología ha sido validada con un caso práctico en una instalación de almacenamiento de pellets de madera.