Todo el fruto de la tierra en la feria de Santa María

Casi 130 expositores dan lustre y proyección a la cita con la agroalimentación en el Páramo

Uno de los expositores en la pasada edición.archivo

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La inauguración de la feria de Santa maría del Páramo la apadrina un profesor de veterinaria, del departamento de sanidad animal, de la Universidad de León; una declaración de intenciones sobre el valor del sector para el tejido productivo. Cuando Juan Miguel Fregeneda diga ite missa est, oficialmente estará en marcha uno de los exponentes de referencia del campo leonés, una cita ineludible, también para esa segunda línea de batalla, que empieza cuando la cosecha llega a la panera, cuando la alubia está en la era, cuando la leche espera en el cántaro. Hay 22 expositores de alimentación; de León, Badajoz, o de Salamanca, Cantabria y la Coruña; hay pan, hay miel, hay quesos y lácteos, embutidos, hay aceite y menaje de cocina hay ostras y hay cecina; hay café y hay frutos de la mar, además de licores artesanos.

Otro de los espacios se denomina muestra hispana y cuenta con 17 expositores de producción específica, de género ligado a un espacio, especias, moldeo artesano, legumbres, hasta tecnología puntera para afinar la cocción y el guiso. Se despliega otro espacio para una muestra específica hispano lusa, tan bien traído a un punto que es zona de paso entre León y Braganza, por donde avanzaron los romanos, que da un aire de delicatessen a lo que se expone dentro del recinto: Olvicultores de Vila Flor e Anseiaes ya le da por sí solo un empaque extraordinario al lugar; como el oro del Eria que elaboran abejas, más allá, al oeste, que ofrece el atardecer al Páramo. Hay 20 expositores de artesanía, para extender a los confines de lo posible la oferta comercial de este lugar de León que es un zoco en esta primera semana se septiembre, mientras lanza al cielo luces y colores para caldear la fiesta de la Virgen que guía a los parameses; hay 127 expositores en total para una feria agroalimentaria que eleva el tributo de León a un sector que puso en pie para juntar la tierra con el cielo, mientras daba tiempo a la cosecha y esperaba que la lluvia apagara la sed. Luego, llegó el pajarito, que se activa con un dispositivo móvil, y el hidrante, que es una animal totémico ya en esta tierra paramesa, fruto de la tercera revolución del regadío, que comparte con otras zonas de León en donde se enterró el azadón y dieron paso a balsas y centrales de control. Casi todo eso que sale a escena en la feria agroalimentaria pasa por la tierra que regó esa agua, en el salto cualitativo más largo que ha dado León en menor espacio de tiempo: lo celebra Santa María del Páramo, que ha sabido aplicar este cambio de marcha.

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