CHD vigila los cauces para detectar los riesgos de contaminación por los incendios
A los efectos de la erosión provocada por los incendios se suma la presencia de nitratos, carbono orgánico, iones o metales

Monte quemado este verano en la Valduerna.
A las puertas de la temporada de lluvias y con los montes aún humeando por la grave ola de incendios de este verano, la preocupación se centra ahora en la recuperación de las poblaciones y del territorio, una labor ingente que pone a las administraciones, de nuevo, en el punto de mira.
La erosión del suelo contaminado es la gran amenaza para las áreas quemadas. Los efectos los describe claramente la organización ecologista Seo Birdlife, que asegura que muchas de las zonas dañadas se caracterizan por tener elevadas pendientes, «donde la escorrentía se magnificará por la pérdida de vegetación y el desarrollo de suelos hidrófobos, en los que el agua será arrastrada tras haber perdido su capacidad para absorberla».
Estos efectos del arrastre de cenizas y suelo fértil, y de la erosión, «se suman los de la presencia de nitratos, carbono orgánico, iones o metales que afectarán a las masas de agua de esas cuencas», añade la organización. El resultado, auguran, «será un aumento de amoniaco y nitratos, cambios en el pH, incremento en la turbidez y disminución del oxígeno, o contaminación por pirorretardantes empleados durante las labores de extinción de los incendios». Alerta de que «las esperadas lluvias tendrán efectos invisibles cuando la atención ya no esté en estos montes quemados».
Los efectos a los que se refiere Seo Birdlife sí son, al menos, esperados. Eso asevera la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), que a preguntas de este periódico ha señalado que se encuentra en coordinación con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), «para evaluar y atender las posibles afecciones derivadas de los incendios forestales en las masas de agua de la cuenca, atendiendo a las competencias del Estado sobre protección del dominio público hidráulico».
El organismo regulador de cuenca explica que entre las actuaciones que se contemplan en estos casos se incluyen la vigilancia de la calidad del agua en los embalses y cauces potencialmente afectados, el seguimiento de la evolución de los arrastres de cenizas o sedimentos y, en su caso, la adopción de medidas de carácter preventivo allí donde se detecten riesgos significativos.
CHD añade que «nuestro compromiso es trabajar de manera coordinada y eficaz para asegurar la protección de los recursos hídricos en beneficio de todos los usuarios».
Otra cuestión es la de los daños que la intensidad de las llamas ha causado en las infraestructuras hidráulicas y de saneamiento de los pueblos afectados. En ello está también la Junta de Castilla y León, que ha aprobado la declaración de emergencia de la ejecución de los trabajos de reposición de los sistemas de abastecimiento de aguas potables en los municipios afectados en los incendios producidos en el periodo estival de 2025, en las provincias de Ávila, León, Palencia, Salamanca y Zamora. Se trata de la medida 22 recogida en el Acuerdo 34/2025, de 20 de agosto, de la Junta de Castilla y León, por el que se programan actuaciones para la recuperación de las zonas afectadas por incendios forestales en el verano de 2025. Esta medida contempla actuaciones en materia de abastecimiento de agua y depuración, incluyendo la reparación urgente y reposición, si procede, de los sistemas de captación y conducción de agua potable a los núcleos de población afectados por los incendios. En concreto, se ordena la inmediata ejecución de las obras por un importe hasta 2.000.000 euros correspondiendo su ejecución a la Somacyl.