El tesoro en forma de árbol y un siglo de Villasimpliz

En 1925, Pedro Martínez volvió de Cascantes con tres nueces que decidió plantar en su huerta

Jesús Moreno posa en su huerta con el nogal centenario de fondo.ramiro

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León

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Es un nogal y acaba de cumplir un siglo de vida. Seguramente no sea el único que hay en la provincia de tan larga trayectoria y es muy posible que los haya aún más longevos, pero este ejemplar tiene una historia conocida detrás y un punto entrañable. Está en la finca de Jesús Moreno, un vecino de Villasimpliz cuyo abuelo, allá en el año 1925 fue junto a uno de sus hijos a la fiesta de Cascantes, donde le dieron tres nueces. «En lugar de comerlas, se las guardó y, al llegar a casa, las plantó en el huerto». No sabía entonces que aquellos frutos secos se convertirían en casi un emblema para el pueblo.

Aquel huerto de Pedro Martínez De Aller, el abuelo, pasó a manos de su hija y ahora de su nieto, Jesús, quien relata orgulloso esta historia. El nogal ha cumplido cien años y puede presumir de altura y frutos. Alrededor de diez metros mide este ejemplar que tiene en sus ramas cerca de 40 kilos de nueces. Todavía no es la época de recogerlas, pero cuando llegue, a finales de octubre, no serán pocos los que se acerquen hasta aquí para hacerse con alguna. Al menos así suele ser cada año, tal y como cuenta Jesús. «Algunos tienen intención de robarlas, pero no saben que yo les dejo porque no puedo comerlas todas», confiesa divertido. Este ejemplo de la abundancia de la naturaleza tiene, a mayores, el mérito que da crecer en alta montaña. Aquí el desafío es mayor porque el crecimiento y desarrollo se produce de una forma mucho más lenta debido a las condiciones climatológicas y las bajas temperaturas.

Toda una vida

Jesús ha cumplido 74 años este mes de septiembre y asegura que lleva toda la vida comiendo las nueces de su nogal, que crece plácidamente en un rincón de su huerto. «No son muy grandes, pero están ricas y se comen muy bien porque tienen la cáscara fina», relata.

Él se encarga de mantenerlo porque necesita ciertos cuidados este ejemplar que se acerca a los tres metros de diámetro. El nogal de Villasimpliz ha tenido varios hijos en sus cien años de vida. Ahora mismo tiene uno con él que sale del tronco, pero otros tantos han viajado por el mundo. Hasta Argentina ha llegado su rastro, de la mano de un familiar de Jesús que vive allí. Pero, además, ha plantado nuevos nogales coincidiendo con el nacimiento de sus hijos. Lo mismo ha hecho con los nietos de su hermano, porque él no ha tenido de momento. Por eso hay ejemplares en los alrededores que cuentan desde los cuatro a los 38 años. Jesús recuerda así a su abuelo, que era de la Cepeda y que murió en el año 33 cuando le picó una víbora en un reguero. Un nogal con mucha historia que deja un bonito recuerdo en el pueblo.

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